La ministra Elma Saiz aparece por Ceuta 18 días después y admite ahora que no descartan "acoger" a los asaltantes de la ciudad.
El Gobierno de Pedro Sánchez ha pasado de afirmar que se devolvería a Marruecos a todos los invasores que entraron en Ceuta el pasado 30 de julio a instalarlos en carpas por distintos puntos de la ciudad autónom, ignorando por completo las quejas de los vecinos, del gobierno ceutí y de todos los colectivos que claman contra la invasión.
Y no sólo no ofrece un plazo, sino que Moncloa baraja ya la posibilidad de "acogerlos", escudándose en una falsa legalidad internacional.
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha anunciado que este lunes se van a desplegar en Ceuta varios dispositivos de atención humanitaria de carácter extraordinario y temporal, que supondrán la habilitación "inmediata" de 1.500 nuevas plazas para inmigrantes.
Los nuevos dispositivos se desplegarán en cuatro emplazamientos: el aparcamiento del embolsamiento de la zona de la Loma del Colmenar, cedida por la ciudad autónoma, las instalaciones de la hípica, el antiguo campo de fútbol del cuartel de Caballería y el denominado espacio del Guano, estos dos últimos de titularidad del Gobierno de España.
"La colaboración entre instituciones es fundamental para recuperar la normalidad en Ceuta cuanto antes. Esa va a ser la brújula que guíe mi estancia estos días", ha dicho durante su visita a la ciudad.
Saiz también ha sido preguntada sobre si la intención del Gobierno ante la llegada masiva de inmigrantes ilegales es expulsarlos o acogerlos, y ha respondido falsamente que el Ejecutivo está actuando "cumpliendo estrictamente el marco de la legalidad vigente" y ha reivindicado la atención humanitaria como una parte esencial.
Al respecto, ha recalcado que la actuación del Gobierno se desarrolla dentro de las normas nacionales y europeas en materia de migración y asilo.
El Ejecutivo, ha explicado, apuesta por una migración "regular, ordenada y, sobre todo, segura", teniendo en cuenta que la inmigración irregular constituye un "drama humanitario" que puede costar vidas.
La responsable de Migraciones ha reivindicado además el comportamiento de la sociedad ceutí durante la crisis, a la que ha definido como un "ejemplo de convivencia".
Esta declaración es especialmente sangrante teniendo en cuenta que algunos de los ilegales han violado ya al menos a 15 mujeres y se están cometiendo todo tipo de tropelías (robos, asaltos a viviendas, okupaciones, peleas, palizas...) por las calles de la ciudad.
También ha advertido de que, junto a esa respuesta ciudadana, se han producido intentos de aprovechar la situación extraordinaria para introducir "discursos de odio" y generar miedo.