Teatro alternativo
viernes 08 de febrero de 2008, 22:21h
El teatro underground vertebra la vida cultural de Nueva York, Londres, París y Buenos Aires. También de Madrid. Es una explosión de inquietud, de vanguardia, de avidez. Autores erectos, directores en batalla, actores y actrices dispuestos a comerse el mundo se ven respaldados por una juventud insólita que llena las salas y se conmueve.
Angélica Liddell es la máxima expresión del teatro alternativo, hoy. Un prodigio de furor teatral y sabiduría escénica. Me estremece verla actuar, interpretando sus propios textos, desgarrada sobre la escena, tan cabreada. Y tan triste.
Una treintena de salas se encienden en Madrid con las inquietudes de la nueva generación. Basta levantar la piel de La cuarta pared (King. Una historia de la calle), Triángulo (Vaya movida), la Guindalera (El juego de Yalta) o El canto de la cabra (El gran atasco) para calibrar la calidad de lo que se ha puesto en escena.
Y, claro es, no se apaga ahí el fulgor del teatro alternativo que ilumina Madrid. En Pradillo disfrutará el espectador con Yo cocino y él friega los platos; en DT, se sonreirá con Por una manzana, siete historietas cómico sexuales para cuatro pollas y dos coños; en mi querido Montacargas, una delicia de sala para saborear el teatro, se representa Cafetería para gatos y la improvisación teatral Cüá.
Aparte el soberbio Teatro de Cámara Chéjov, con el gran Ángel Gutiérrez al frente, ahí están también Tarambana, Ítaca, Liberarte, Tis, La escalera de Jacob, el teatro de la Puerta Estrecha, el de las Aguas, Karpas, Espada de Madera, Circo de Pulgas, Réplika, La Casa Encen-dida y tantos otros que no me vienen a la memoria y que hacen subir la temperatura teatral hasta convertir a Madrid en una de las cinco ciudades mundiales de la cultura.
Ah, y al teatro acuden en Madrid todos los años un millón de espectadores más que al fútbol y recauda en taquilla un 20% más que el deporte rey. Son cifras oficiales que sorprenden porque mientras las cadenas de televisión dedican cinco minutos en cada telediario al fútbol, el teatro se despacha con un minuto al mes.