Y el Verbo se hizo carne
Javier Rupérez
x
jruperezelimparciales/9/1/9/21
lunes 29 de diciembre de 2008, 21:49h
Desde 1949, el “Wall Street Journal” publica todos los años el mismo editorial en la fecha de la víspera de Navidad, el 24 de diciembre. Lo escribió en ese año el director del diario, Vermont Royster, y se titula “In hoc Anno Domini”. Es una evocación del significado del nacimiento de Jesús a través de la vivencia y de los escritos de San Pablo y termina con una paráfrasis de la epístola a los Gálatas:”Manteneos firmes en la libertad y no os dejéis de nuevo enredar en el yugo de la servidumbre. Cristo os ha hecho libres”.
La cristiandad sigue celebrando el acontecimiento de Belén como uno de los hitos definitorios de la fe, aquel en que el “Verbo se hizo carne”, y junto con el otro elemento básico de la historia, la redención, forma parte de la estructura esencial de todos los que a lo largo y a lo ancho del mundo nos tenemos por discípulos del Nazareno nacido en un pesebre, crucificado y resucitado en Jerusalén hace dos milenios. San Pablo subraya la dimensión liberadora que el sacrificio de Jesús supuso para la humanidad y el editorial del “Wall Stret Journal” lícitamente hace una transposición histórica del tiempo paulino para recordar lo evidente: Cristo vino a liberarnos de las ataduras del pecado pero su pedagogía tambien tiene traducción en los asuntos terrenales. “La verdad os hará libres”, nos dijo el Nazareno a través de San Juan. La peripecia histórica de los dos milenios ha sido convulsa e incierta y ha estado marcada por los meandros de los habitantes del planeta y de sus decisiones, sin que ninguna seguridad material o espiritual pueda garantizar en un momento determinado, antes de la culminación de los tiempos, la adecuada evolución del genero humano hacia una igualación en la bondad y en la belleza. Más bien al contrario: según creemos “vendrá a juzgar a vivos y muertos” y aunque “su Reino no tendrá fin”, el Evangelio nos avisa que no todos estarán llamados a participar de él.
Pero en la parte puramente narrativa del singladura si pareciera como si el sector de la humanidad donde más profundamente han influido las enseñanzas de Jesús ha sido aquel en donde la libertad ha florecido más intensamente, donde la vida ha sido más respetada, donde el espíritu ha mejor podido desarrollar su creatividad, donde han surgido las formas mas equitativas de gobierno, donde las personas han encontrado una mejor respuesta a sus necesidades materiales. Incluso donde más y mejor se ha sabido respetar la diversidad en todas sus manifestaciones. La tolerancia es una enseñanza evangélica, como bien nos muestra la parábola del trigo y la cizaña. Incluso cuando los cristianos, desviados de su fe, no supieron practicarla. Tenía razón Chesterton: “libertad, igualdad y fraternidad son tres virtudes cristianas que se han vuelto locas”. Tan locas que las Revolución francesa las adoptó como un reto progresista frente a la cristiandad.
Ha sido tambien el cristianismo el primero, y hasta ahora el único, en separar lo temporal de lo espiritual, en “dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”, en renunciar a las prácticas confesionales, en predicar que la parusía no de es de este mundo y que la “sociedad de los creyentes”, suponiendo que alguna vez existiera en toda sus pureza, no es la que se corresponde con la aplicación terrenal del mensaje salvifico, donde la obligación del gobernante es la comportarse con justicia frente a todos, con independencia de sus últimas creencias. Ha sido en definitiva el cristianismo el principal responsable de la secularización de las sociedades occidentales.
Y algunos de los hoy secularizados pretenden olvidar la historia que ha hecho posible esa evolución para intentar dar un golpe de gracia –que unos pocos quisieran definitivo: y el ejemplo de los responsables gubernamentales españoles está tan próximo que no hace falta recurrir a ningún otro lejano o exótico- a la memoria de Cristo en las sociedades que por la fe o por la costumbre han hecho de sus enseñanzas guía e inspiración para la conducta y para la convivencia. España, Europa, se deben al cristianismo y la pretensión de erradicarlo de su historia y de su futuro equivale al peor de los diseños totalitarios: arrancar de la memoria colectiva la razón que hizo posible su mismo progreso.
El Verbo se hizo carne, y plantó su tienda entre nosotros, para enseñarnos el arduo camino de la libertad. Hacen bien aquellos que, como el “Wall Street Journal”, regularmente lo recuerdan. Al menos una vez al año.
|
Embajador de España
JAVIER RUPÉREZ es académico correspondiente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas
|
jruperezelimparciales/9/1/9/21
|