El rey Harald V de Noruega,se ha distinguido en sus más de tres décadas como monarca por su discreción, su ironía y su interés por la naturaleza y el deporte, con un sólido respaldo de sus súbditos.
El que fuera el monarca en activo más viejo de Europa fue el primer príncipe heredero nacido en Noruega tras la ruptura de la unión con Suecia y consiguiente independencia en 1905, aunque pronto tuvo que dejar su país.
La ocupación nazi provocó que en 1940, a los tres años, abandonara Noruega con su madre y sus dos hermanas mayores para exiliarse en Suecia y, luego, Estados Unidos, mientras su abuelo, el rey Haakon VII, y su padre, el príncipe heredero Olav, se iban a Londres.
La familia se reencontró cinco años más tarde en Noruega, después de la liberación del país, y el joven Harald, único hijo varón de Olav, pudo iniciar su formación académica en una escuela de Oslo, para seguir luego con el bachillerato y una posterior estancia en la Universidad de Oxford para realizar estudios en ciencias sociales, historia y economía.
El príncipe Harald -que adquirió la condición de heredero a la muerte de Haakon VII en 1957- había previamente completado su formación castrense en el regimiento de caballería y en la Academia militar.
Dos años después de convertirse en heredero, Harald conoció a Sonja Haraldsen, hija de un comerciante. La relación se mantuvo en secreto durante nueve años por su condición de plebeya, una cuestión polémica entonces y que podía amenazar el futuro de la monarquía, más aún cuando Harald le dijo al rey que o se casaba con ella o se quedaría soltero.
"Tenía sentimientos encontrados, porque me gustaba Sonia Haraldsen, pero también tenía mala conciencia por mi padre y por Noruega", confesó muchos años después Harald, a quien de soltero se llegó a vincular con la entonces princesa Sofía de Grecia.
Olav V acabó dando su consentimiento a la relación: la pareja se comprometió oficialmente en marzo de 1968 y se casó tres meses después en la catedral de Oslo.
Juntos tuvieron dos hijos: Marta Luisa (1971) y Haakon (1973), que se convirtió en el siguiente en la línea de sucesión al trono tras su padre, porque la ley sálica no fue abolida en Noruega hasta 1990.
Tuvieron que pasar 18 años más para que Harald se convirtiese en monarca el 17 de enero de 1991, después de la muerte de Olav V, iniciando un reinado marcado por la estabilidad.
Harald V ha sido un rey popular, con cuotas de respaldo superiores al 70 %, y cercano, que ha visitado casi todos los 357 municipios que componen el país, acercando la institución monárquica a la gente.
Aunque no se inmiscuyó públicamente en política, no pasó desapercibida su defensa en su discurso por los 25 años en el trono del carácter multicultural y abierto de la sociedad noruega, en contraste con la dura política en inmigración del Gobierno.
Su popularidad tiene que ver también con su carácter jovial y su conocido sentido del humor.
Además de la caza y la pesca, la vela ha sido uno de los principales intereses de Harald, que participó en tres Juegos Olímpicos: los de Tokio, México y Múnich. Al mando de varias embarcaciones logró títulos mundiales y europeos, antes de retirarse de la competición en 2022.
Su salud se fue deteriorando de forma progresiva en las últimas décadas, aunque eso no provocó una reducción significativa de sus actividades oficiales y privadas. En 2003 se le extirpó un tumor en la vejiga y, dos años después, le implantaron una válvula en el corazón.
Sus ingresos hospitalarios por infecciones de diverso tipo han sido frecuentes y, en marzo de 2024, se le colocó un marcapasos tras tener que ser evacuado de Malasia, donde se había ido de vacaciones con su esposa a festejar su cumpleaños.
En febrero y marzo de este año ya estuvo de baja varias semanas por un infección en una pierna que requirió su ingreso en un hospital en Tenerife (España), donde disfrutaba de unos días de descanso.