Todos los sindicatos médicos han anunciado iniciar una huelga indefinida el próximo 28 de octubre para protestar contra la reforma del estatuto marco y exigir al Ministerio de Sanidad que abra una "negociación real" que permita avanzar hacia uno propio para la profesión. Los sindicatos denuncian la "nula capacidad y voluntad" de Mónica García de desbloquear el conflicto, al seguir sin presentar propuestas que permitan avanzar en su resolución.
La huelga puede provocar un colapso en los hospitales por los retrasos en operaciones quirúrgicas y en la propia atención primaria de los pacientes. Pero a Mónica García poco debe importarle cuando rechaza reunirse con los médicos para dialogar en busca de una solución. Se sabe desahuciada políticamente, en la puerta de salida del Gobierno, después de su nefasta gestión al frente del Ministerio de Sanidad y, ahora, vapuleada sin tregua por la inmensa mayoría de los médicos que preparan una huelga después del rechazo de la ministra a crear un Estatuto Marco.
Por su sectarismo y prepotencia, Mónica García se ha ganado a pulso el revolcón político y electoral que le espera después de provocar la mayor huelga de sanitarios de la historia, tras su rechazo a negociar, a dialogar sobre la escasez de médicos, las jornadas de 24 horas o las interminables listas de espera. Y es que, su gran maniobra, naturalmente para atacar a Ayuso, se ha basado exclusivamente en la ofensiva contra la sanidad privada con la puesta en marcha de un anteproyecto de ley que ha bautizado como de “la Gestión pública e integridad del sistema nacional”, una nueva normativa que pretende imponer un modelo único de gestión sanitaria, priorizando la gestión pública y, por lo tanto, dejando de lado la participación de empresas privadas.
De ahí, que las organizaciones sindicales médicas españolas hayan decidido aliarse contra una reforma que "no da respuesta a las reivindicaciones históricas del colectivo ni reconoce adecuadamente la singularidad, la responsabilidad y las especiales condiciones de formación y ejercicio de médicos y facultativos”
Pero la ministra, en lugar de sentarse a dialogar con los profesionales de la sanidad, se limita a echar balones fuera y acusar a las Autonomías, en especial las del PP y en particular la de Madrid, al afirmar que "la pelota" de las reivindicaciones de los médicos "está sobre el tejado de las comunidades" y que deben "dejar de escudarse en el Ministerio para hacer su trabajo" para mejorar sus condiciones laborales. Oculta, sin embargo, que ella es la ministra y la responsable de la huelga de médicos que puede colapsar la Sanidad española y, por lo que parece, por mucho tiempo.