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EDITORIAL

Vivas, la cabeza de turco de Sánchez para culpar al presidente de Ceuta de la violencia y hasta de la invasión

EL IMPARCIAL
jueves 17 de septiembre de 2026, 09:46h

El Gobierno echa gasolina al fuego de Ceuta con sus decisiones. El traslado de los inmigrantes a zonas residenciales, la pasividad ante la ocupación de las playas como la de El Trampolín donde los invasores plantan sus campamentos, se apiñan en tiendas de campañas y chabolas, esparcen basura por doquier o montan zocos para hacer negocios. Las órdenes del Ministerio del Interior para que la Policía o el Ejército hagan la vista gorda ante las peleas y hasta las agresiones entre ellos o contra los ciudadanos, mientras se multiplican los asaltos, robos e, incluso, agresiones sexuales. O como la majadería del ministro Puente que pretendía instalar en un punto crítico como el puerto a miles de asaltantes. Afortunadamente, la Audiencia Nacional ha paralizado la construcción del campamento.

Los inmigrantes campan a sus anchas por las calles. Ocupan la ciudad. Incluso imponen sus reglas y, lo peor, atemorizan a los ceutíes con amenazas y agresiones. Y el Gobierno, en lugar de resolver la tragedia que sufren los ciudadanos, empeora cada día más la gravísima situación con sus inauditas medidas. La convivencia resulta imposible. Hasta ahora, los vecinos se han limitado a manifestarse pacíficamente para protestar, para reivindicar sus derechos de vivir en paz y libertad. Para exigir al Ejecutivo que expulse a los invasores, como prometió el primer día. Pero hace lo contrario. Apoya más a los inmigrantes que a los españoles que allí viven. Eso sí, defiende en el Parlamento Europeo a Marruecos. Pero los vecinos ya están hartos de la pasividad o complicidad de Sánchez.

Ya han comenzado a multiplicarse los enfrentamientos entre los ciudadanos y los inmigrantes. Ya se han producido conatos de violencia. Los ceutíes, al sentirse abandonados, comienzan a organizarse para plantar cara a los que actúan como si fueran sus enemigos. Y, según diversas fuentes, no descartan unirse y defenderse de las tropelías de muchos de los invasores. Pero Pedro Sánchez no quiere ni enterarse. Dice con cinismo que “los ceutíes saldrán más fuertes cuando todo acabe”. Pero nunca acabará mientras el Gobierno siga como hasta ahora. Siga con las manos cruzadas.

Ceuta es una caldera a presión que está a punto de estallar. Cualquier día, pueden comenzar los enfrentamientos más violentos entre los inmigrantes más salvajes y los ceutíes. Cualquier día puede haber muertos, si nadie lo remedia a tiempo. Y el Gobierno no parece tener el menor interés en impedirlo. La polarización es su terreno preferido. Culpará a Vivas, a Feijóo a Abascal y a la ultraderecha de haber provocado la tragedia. Y así desviará la atención de la opinión pública con la intención de culpar a la derecha de todos los males. Incluso, de la propia invasión. El líder socialista necesita una cabeza de turco, como lo fue Mazón en la dana de Valencia. Y el presidente de Ceuta tiene todas las papeletas. Porque Pedro Sánchez nunca es responsable de nada. Ni siquiera de quedarse en La Mareta tumbado al sol mientras sus amigos marroquíes invadían Ceuta con un Ejército de, al menos, 80.000 soldados.

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