La frontera que separa Ceuta de Marruecos mantiene desde primera hora de este miércoles la normalidad, aunque con vigilancia policial reforzada tras los llamamientos, coincidiendo con la jornada electoral en el país vecino, a una nueva entrada masiva en la ciudad como la ocurrida los días 30 y 31 de julio.
La frontera del Tarajal, desde donde accedieron entonces miles de migrantes y que conecta por carretera con la ciudad marroquí de Castillejos, ha amanecido y se ha mantenido a lo largo del día tranquila, una situación similar a la que se registra al otro lado de Ceuta, en el espigón de Benzú.
Fuentes policiales han informado a EFE de que se han producido, no obstante, determinados acercamientos a algunos montes próximos al perímetro fronterizo de grupos de migrantes subsaharianos, especialmente en la zona más próxima a Benzú.
Aunque las fuentes no han concretado cifras, se trata de pequeños grupos de migrantes de los que habitualmente permanecen en esa zona montañosa próxima al perímetro fronterizo terrestre, que cuenta con un vallado de unos diez metros de altura y que discurre a lo largo de algo más de ocho kilómetros.
Precisamente, la Guardia Civil y la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (Sasemar) han iniciado este mismo miércoles la reparación de la barrera flotante situada en el espigón fronterizo del Tarajal debido a los desperfectos producidos en las boyas.
Además, el Ministerio del Interior ha iniciado ya los trámites para prolongar dicho espigón e instalar un sistema de balizamiento permanente que reemplazará a la actual barrera flotante instalada en agosto.
La convocatoria masiva es la segunda que se produce desde finales de julio, ya que el 15 de agosto también hubo un llamamiento similar a través de las redes sociales sin que tampoco llegara a registrarse ninguna incidencia.
Marruecos blinda la frontera
A su vez, Marruecos ha blindado la frontera entre Castillejos (Fnideq) y Ceuta con refuerzos policiales y patrullas. Fuentes de seguridad marroquíes consultadas este miércoles por EFE indicaron que los dispositivos están en "máxima alerta" para evitar cualquier "intento sorpresa" de cruce, ya sea por mar o por tierra.
Las fuerzas de seguridad marroquíes no solo se han desplegado en Fnideq, también las carreteras que conducen a la ciudad desde Tánger y Tetuán están vigiladas por efectivos de la Gendarmería Real, las Fuerzas Auxiliares y la Policía.
En Castillejos se ha reforzado la presencia policial en las colinas que dominan el paso fronterizo de Ceuta, mientras en el núcleo urbano se mantiene una gran presencia policial, en especial cerca de la costa, protegida con vallas metálicas.
Los efectivos de seguridad han multiplicado los controles aleatorios de identidad y han limitado el tráfico en las vías de acceso a la frontera permitiendo únicamente el tránsito a quienes acrediten documentación válida para entrar en Ceuta.
En zonas montañosas cercanas a Ceuta, como Beni Mzala, Dehar el Jarrub y Ain Alyir -en un radio de unos cuatro kilómetros de distancia de la ciudad española-, se encuentran concentrados cientos de migrantes subsaharianos a la espera de una oportunidad para cruzar.
Mientras los migrantes marroquíes optan principalmente por el cruce a nado, los subsaharianos tienden a intentar escalar la valla fronteriza, y aunque su presencia en los bosques colindantes no es nueva, su número ha aumentado de forma notable en las últimas semanas.
Para prevenir movimientos imprevistos, la Gendarmería Real ha desplegado agentes en los caminos que conectan estas áreas con el perímetro de Ceuta. Hasta el momento no se han registrado incidentes.