jueves 24 de septiembre de 2026, 03:33h
Actualizado el: 24/09/2026 04:02h
El presidente del Gobierno evita en todo momento criticar a Marruecos y convierte su discurso en un nuevo alegato contra Trump.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha presentado ante la ONU la invasión de Ceuta como una mera "crisis migratoria" más, de la que ha culpado a la "desigualdad, la desesperación y la desinformación". En su intervención de este miércoles ante la Asamblea General de Naciones Unidas, Sánchez ha evitado mencionar en todo momento a Marruecos, como había hecho la víspera, y ha presentado una situación de normalidad y convivencia casi idílica, utilizando sus habituales eufemismos: "migrantes", "entrada masiva", "crisis migratoria", etc. En su discurso Sánchez no ha informado de los colosales problemas generados por el inédito ataque a la ciudad autónoma: desde la criminalidad disparada (violaciones, robos, apuñalamientos, ataques a policías o militares españoles, asaltos a viviendas, etc.), el colapso de la sanidad o la educación, el hundimiento de los negocios... En cambio, se ha limitado a decir que Ceuta es una "ciudad española" al tiempo que ha elogiado la respuesta que sus ciudadanos están dando a una de las mayores "crisis migratorias" de los últimos años respondiendo con decencia y legalidad. "En momentos así, la tentación es elegir el atajo; ceder al miedo, convertir al migrante en enemigo y vulnerar la legalidad, pero España no va a hacerlo, y tampoco Ceuta", ha asegurado Sánchez, quien pasó un mes entero de vacaciones dejando a decenas de miles de invasores. Alegato contra TrumpPor otro lado, ya en el grueso de su discurso, Sánchez ha utilizado la misma táctica que en anteriores ocasiones: buscarse un "enemigo" dialéctivo de la mayor talla posible -otra vez Donald Trump- para adquirir así automáticamente una dimensón internacional que ni soñaría en cualquier otro caso. Sin citar en ningún momento al presidente estadounidense, todo su discurso ha estado plagado de críticas a actuaciones que están llevando a cabo Trump y otros gobiernos que ha tildado de "reaccionarios". "No hace falta señalarlos. Todos sabemos quiénes son y cuál es su modus operandi", ha señalado el socialista, socio preferente de Mohamed VI. Desde sus primeras palabras ante la Asamblea, con su fatua rimbombancia habitual, Sánchez ha desplegado el planfleto globalista: "Subo a esta tribuna con un solo objetivo, defender aquello que muchos están intentado destruir". También ha asegurado que pretendía reivindicar los principios y ambiciones que inspiraron la ONU y que "varios gobiernos aquí presentes desprecian y pretenden desmantelar". Para Sánchez, desde que intervino por vez primera en este foro hace ocho años, han cambiado cosas en el mundo a peor, como que la apuesta por la paz, la sostenibildad y la igualdad de oportunidades estén siendo atacadas por entidades y gobiernos reaccionarios que quieren devolver a un pasado gris. Quienes están al frente de estos gobiernos explicó que "empiezan cuestionando las reglas, luego las incumplen porque saben que nadie se atreverá a pedirles cuentas, recortan sus contribuciones a organismos como la ONU" y bloquean su capacidad de acción para luego decir que son "inútiles" y se puede prescindir de ellas. Se trata, a su juicio, de un intento de demolición planificado y coordinado que es presentado como imparable y necesario y que se construye sobre el egoísmo, la ignorancia y la crueldad. Ahí, quizás le haya traicionado el subconsciente. Esas hipotéticas "fuerzas reaccionarias se han ido quitando las caretas y haciéndose con el poder en muchos lugares para lanzar guerras ilegales y masacrar a civiles inocentes, contaminar la atmósfera y el océano como si fueran suyos, y conspirar contra la ONU", ha manifestado. Ratifica su confianza en Zapatero Sánchez ha ratificado asimismo su confianza en el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero después de que este haya informado al juez de que las joyas que se hallaron en una caja fuerte de su despacho son un regalo del rey de Arabia Saudí de 2007 que aceptó por "deferencia", pero que nunca declaró a Hacienda. "No tengo nada mas que añadir, que sigue contando con la confianza y respeto a la presunción de inocencia", ha respondido Sánchez durante su comparecencia en la sede de la Representación Permanente de España ante Naciones Unidas sobre el escrito enviado por el exlíder del PSOE al juez José Luis Calama. En él, Zapatero explica que tres juegos de joyas de la sesenta piezas incautadas fueron un obsequio del rey Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud, ya fallecido, que este le entregó en el Palacio de la Moncloa en junio de 2007, en el viaje oficial que el monarca hizo a España los días 18 y 19 de ese mes. Preguntado por la posibilidad de que él mismo reclame a Zapatero que renuncie a estos regalos, Sánchez ha preferido esperar a "ver efectivamente en qué se traduce esto". Sánchez ha sido interpelado, por otra parte, por la apertura de juicio oral contra su esposa, Begoña Gómez, a la que el juez José Luis Peinado atribuye los delitos de tráfico de influencias y malversación. A lo que también ha contestado que cree que "está todo dicho desde hace ya bastante tiempo". No obstante, ha querido hacer la siguiente aclaración tras la pregunta del periodista: "Begoña Gómez, no mi mujer, sino Begoña Gómez; es importante el matiz, es Begoña Gómez, luego es mi mujer, pero es Begoña Gómez". Ensalza la relación con EEUUAntes, ha afirmado este miércoles que el vínculo que une a España con Estados Unidos es "más sólido que el acero que sostiene el puente de Brooklyn" y está por encima de cualquier coyuntura o diferencia ideológica que pueda haber en la acción de sus respectivos gobiernos. Sánchez ha ensalzado ese vínculo en su intervención en un foro sobre las economías de España, Estados Unidos y América Latina organizado por la Cámara de Comercio España-Estados Unidos con motivo de la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU. Sin citar expresamente al presidente estadounidense, Donald Trump (que ofreció este martes una recepción a líderes de la que se ausentó Sánchez alegando motivos de agenda), o a cuestiones que han provocado enfrentamiento entre ellos en los últimos años, el jefe del Ejecutivo español ha garantizado que es mucho más lo que une a ambos países que lo que les separa. "No solo somos socios comerciales, somos socios esenciales, y no solo somos aliados estratégicos; somos compañeros de travesía; no solo somos amigos, somos familia", ha añadido. Para él, la economía española no se entiende sin Estados Unidos, que es el mayor inversor en España y también el principal destino de las exportaciones españolas. Pero tampoco se entiende, precisó, sin América Latina y el Caribe, momento en el que recordó que Madrid albergará el 4 y 5 de noviembre próximos la XXX Cumbre Iberoamericana. "Nuestra vocación es europea, es iberoamericana, es trasatlántica; no elegimos entre esos espacios, y lo inteligente en este mundo cada vez más fragmentado es actuar en sentido contrario, conectarlos", defendi El presidente del Ejecutivo también ha intervenido junto al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, donde ha hecho una cerrada defensa de su política migratoria, que según ha afirmado, ha hecho "más fuerte" a España económica, social y culturalmente.
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