El fin de la rebaja fiscal a los carburantes abre un periodo de incertidumbre que se resolverá el próximo martes, día en que el Gobierno anunciará si prorroga los descuentos o aprueba nuevas ayudas para consumidores y empresas en un momento en que la gasolina marca máximos anuales y el diésel roza su récord.
El próximo miércoles 30 de septiembre expira la vigente rebaja fiscal a los carburantes, un descuento en el impuesto de hidrocarburos que entró en vigor en julio -cuando la gasolina se pagaba de media a 1,444 euros por litro y el gasóleo a 1,506 euros- y que se ha ido atenuando progresivamente hasta este mes.
Casi tres meses después, este jueves la gasolina se pagaba a 1,925 euros por litro y el gasóleo a 1,929 euros según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco).
Este encarecimiento refleja que, de no ser por la rebaja fiscal aplicada estos últimos meses, se habría superado el precio máximo histórico de venta tanto de la gasolina como del gasóleo en las estaciones de servicio españolas, que se alcanzó en 2022 durante la guerra en Ucrania. Por esta misma razón, consumidores y empresarios aguardan con inquietud el anuncio del Gobierno el próximo martes relativo a las nuevas medidas.
Consecuencia del encarecimiento de la energía, la Alianza por la Competitividad de la Industria Española apuntó que el encarecimiento del gas y de la electricidad desde el inicio del conflicto en Irán (el 28 de febrero) y hasta final de año elevaría los costes energéticos de la industria española en 7.400 millones de euros.
El encarecimiento de los carburantes ha tenido un fuerte impacto en el sector del transporte, lo que ha llevado a la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) a reclamar al Gobierno que devuelva en forma de ayudas parte del incremento de la recaudación pública asociado al aumento del precio de los carburantes.
Además, la Federación de Asociaciones de Transporte por Carretera (Fenadismer) pidió esta semana al Gobierno intervenir los precios de los carburantes si se mantiene el modelo actual de ayudas, ya que considera que el sistema de bonificación fiscal ha fracasado porque las petroleras han absorbido la rebaja impositiva en sus márgenes.
Repsol y Moeve ofrecen descuentos
Mientras tanto, los principales operadores de gasolineras del país ya han anunciado descuentos para sus clientes que prolongarán más allá de este mes.
Los clientes que utilicen Waylet como medio de pago en las estaciones de servicio Repsol podrán seguir acumulando ahorros de hasta 45 céntimos de euro por litro hasta el 31 de octubre, mientras que los profesionales del transporte y autónomos que usen la tarjeta Solred continuarán disfrutando de un descuento mínimo de al menos 10 céntimos.
En Moeve, desde el 15 de septiembre al 30 de noviembre, todos los usuarios de Moeve gow obtendrán 10 céntimos por litro de saldo en sus repostajes, el doble de lo habitual, y los miembros podrán acumular un ahorro de hasta 40 céntimos por litro de combustible. Los profesionales contarán con un descuento directo de 10 céntimos por litro de combustible durante el mismo periodo.
Medidas desde marzo
En marzo, entró en vigor un primer paquete de medidas para mitigar los efectos de la guerra que incluía una reducción del 21 al 10 % del IVA de los carburantes y la rebaja del impuesto de hidrocarburos hasta el mínimo permitido en la Unión Europea.
El Gobierno aprobó un segundo decreto ley que entró en vigor el 1 de julio del que desaparecía la rebaja del IVA, pero que mantenía una reducción del impuesto sobre hidrocarburos. Este impuesto se vio rebajado en 15 céntimos por litro en julio y a 10 céntimos en agosto, mientras que en septiembre tendría que haberse rebajado a 5 céntimos.
Sin embargo, los datos relativos al gasóleo en julio, cuando superó el umbral del 15 %, hizo que en septiembre el descuento fiscal para el diésel regresase a 20 céntimos por litro en lugar de bajar a 5 céntimos, como sí ha ocurrido con la gasolina.