El equipo de Luis de la Fuente ganó en Wembley un duelo de altura y jugado al ataque. Goles Lamine Yamal, Baena y Oyarzabal. Kane anotó y falló un penalti.
La selección española derrotó este sábado a Inglaterra en la primera jornada de la Liga de Naciones y conquistó el mítico Wembley por tercera vez en su historia (tras los triunfos de 1981 y 2018). España volvió a la actividad después de haberse proclamado campeón del Mundial y recordó al planeta lo complicado que es batirla. De hecho, el combinado nacional viaja en una increíble racha de 39 partidos seguidos sin conocer la derrota. Saben competir en cualquier escenario, también cuando les dominan, como ocurrió esta noche, y tarde o temprano encuentran la ruta para imponerse. Y cuando juegan con toda su intensidad, no hay quien les plante cara. Con todo, se pudo ver un duelo divertido, con alternativas y espectáculos, y que dejó 28 disparos repartidos de manera simétrica.
Luis de la Fuente alineó de inicio a la estructura básica que alcanzó la segunda estrella en julio, con Rodri y Fabián Ruiz en el eje (Pedri en el banquillo) y el fundamental Dani Olmo dañando entre líneas. Eso sí, el seleccionador incluyó el filo de Nico Williams por la izquierda (quiere recuperarle para la causa) y le dio la alternativa al enrachado Ferran Torres, que desde que ha aterrizado en el PSG suma siete goles en seis encuentros disputados. Quiso el técnico apostar por la verticalidad y no tanto por el control, ya que tenía enfrente a un bloque de corte físico que también arriesga. Si superaban la primera línea local disfrutarían de espacios para correr. Pero el fútbol es un deporte que recibe bien los imprevistos y cuando unos y otros todavía se estaban asentando Marc Guéhi cometió uno de esos errores tétricos que le caracterizan, propiciado por la ardiente presión española (¿Qué sería del fútbol inglés si disfrutase de centrales de garantías?). Replicó el fallo que cercenó las opciones del Manchester City en la pasada Premier League: acuciado por una emboscada visitante, erró en un control y Lamine Yamal le robó la cartera para batir a James Trafford con un remate que se coló tras besar la madera -minuto dos-. Una vez más la presión a toda cancha le brindó a España la ventaja en un enfrentamiento de altura. Otra vez los favoritos golpeaban primero más por su sudor y solidaridad que por su calidad en el trato de la pelota.
La mejor España bordea la goleada en Wembley
El discutido Thomas Tuchel, que todavía se lame las heridas después de haber tirado por la borda la semifinal mundialista ante Argentina, ejecutó hasta seis cambios. Algunos por obligación, pues Declan Rice, Marcus Rashford y Cole Palmer se quedaron en casa por lesión. El estratega germano eligió forzar a varios jugadores y colocarlos en posiciones no les son naturales. Nico O'Reilly jugó en el lateral zurdo siendo interior y Myles Lewis-Skelly actuó como mediocentro siendo lateral. Esas incoherencias, y los problemas para encontrar un lateral diestro de nivel (hoy jugó ahí un Jarell Quansah muy limitado), casi les sacan de la dinámica pronto. De hecho, un mal pase de Skelly robado por Marc Cucurella obligó al zaguero Ezri Konsa a multiplicarse y, de inmediato, Ferran Torres anotó un gol anulado por fuera de juego -minuto nueve-.

Los ingleses competían con las líneas adelantadas pero su presión no era efectiva y padecían para cohesionarse, más allá de la hiperactividad de Elliot Anderson. La pelota circulaba con ligereza en los pies españoles y los ibéricos pudieron incluso sentenciar el choque antes de la media hora. Las asociaciones funcionaron y la activación tras pérdida mantuvo la tensión, generando un escenario muy favorable en el que sólo la impericia de Ferran Torres en la definición evitó el aumento de la ventaja en el marcador. En el minuto 16 Lamine Yamal tradujo una contra en un pase sublime y el atacante valenciano marró el mano a mano con Trafford al chutar al cuerpo del meta del City; y en el 28 la presión de Lamine agobió a Anderson, Rodri filtró una asistencia al espacio estupenda y Ferran volvió a finalizar mal ante el arquero, con todo a favor, esta vez con un chut demasiado cruzado.
Escaparon unos 'Three Lions' que nunca replegaron. Tuchel quiere que sean valientes y desplieguen esa pujanza anatómica y de ritmo que tanto se lleva en la Premier. Su esquema confía el desborde a sus extremos y para este evento fijaron la relevancia en los cara a cara que desarrollaron Marc Pubill (titular por las bajas de Pedro Porro y de Eric García) y Anthony Gordon, por la izquierda, y Cucurella y Bukayo Saka por la derecha. Pues bien, el madridista secó a un puntal del Arsenal que volvió a pinchar cuando la exigencia sube pero el colchonero sufrió ante el dinamismo de Gordon. El fichaje del Barcelona, que ya ha repartido cinco asistencias con su club, posee una electricidad y capacidad para desequilibrar por dentro y por fuera, y por su costado creció su delegación, con un par de centros laterales que estrenaron los guantes de Unai Simón y llevaron a Cucurella a ejecutar un despeje apurado -minuto 15-.
España debió sentirse superior y fue relajando el nudo táctico con el paso de los minutos, cayendo en la complacencia que De la Fuente tanto está combatiendo ("Hay que huir del conformismo", dijo en la previa). En consecuencia abrieron las puertas a un mayor dominio inglés y el tempo general subió. Jude Bellingham despertó aunque todavía les costaba dividir en estático y el balón parado seguía representando su arma más peligrosa con diferencia a pesar de la tremenda seguridad por alto de Unai Simon. No en vano, de un córner pasado llegó el primer remate local, de Saka y a las nubes -minuto 29-. Acto y seguido el extremo zurdo probó suerte con una diagonal y un cañonazo de media distancia bien taponado por Aymeric Laporte. El flujo de partido estaba cambiando.
Bellingham eleva a Inglaterra y De la Fuente resuelve
Los visitantes trataban de bajar las revoluciones hilvanando posesiones prolongadas, horizontales, pero la estratagema no fructificó porque la intensidad aplicada distaba entre los dos escuadrones. Aún así, la clase española a punto estuvo de cantar otro tanto en el 34, cuando Rodri dibujó una salida sensacional, Lamine se intentó un taconazo genial hacia la llegada de Olmo, que anguló un derechazo que bordeó la madera. Las espadas estaban en alto y emergió entonces otro error para modificar el electrónico. Nico Williams quiso regatear en un córner a favor, con el equipo volcado, y se resbaló. Inglaterra agradeció el regalo con Bellingham estirando y asistiendo a Gordon, que no perdonó el fulgurante contragolpe e instaló el 1-1. La pifia del desacertado jugador del Athletic, que previamente había regalado una falta cerca del área española, igualó las fuerzas y dejó tocados a los campeones del mundo, que perdieron pie por un momento y lo pagaron. Aflojaron su concentración y los británicos lo amortizaron. En el minuto 39 Harry Kane conectó un trueno desde la frontal que rozó el palo y en el 40 O'Reilly llegó cómodo hasta la línea de fondo, bien prolongado por Gordon, para centrar un balón cabeceado a placer por Kane y que se coló tras ser desviado por Cucurella. Las desatenciones repentinas, con Lamine en la foto del 2-1, conjugan mal con un partido de este pelaje.

De repente España se descubría por detrás, hecho que no había ocurrido en todo el Mundial. Y trataron de responder con orgullo antes del descanso, con Lamine fallando un remate nítido en el punto de penalti y asistiendo al gran golpeo de Fabián que repelió un zaguero, y con Cucurella emitiendo un centro-chut directo al poste -minuto 45-. En cuanto que refrescaron la intensidad hicieron mucho daño, pero no llegaron a la orilla y se marcharon al camarín en desventaja. Y en la reanudación no continuaron con el esfuerzo, por lo que se replicaron los problemas. Inglaterra entendió que era su momento en el comienzo de la segunda mitad y apretó con todo. Se impusieron los isleños de nuevo por pura potencia y de ese arreón sacaron un centro perfecto del ya colosal Bellingham perdonado por Quansah; un despeje apurado y al límite de Laporte -minuto 49-; y un penalti cometido por Rodri sobre el mediapunta madridista, que se anticipó dentro del área. Los 'Three Lions' se encontraron ahí con la oportunidad idílica para reivindicarse... y por enésima vez fallaron en el momento clave. Kane, que había amontonado 73 goles en la pasada temporada, remató al larguero desde los once metros, después de resbalarse y tocar el cuero con los dos pies -minuto 53-. Como en Catar 2022, se le escapó el tren en una pena máxima, afianzando el que parece ser el sino de esta hornada inglesa: se acercan a la gloria pero se queman en el último instante.
De la Fuente entendió la inercia e intervino con personalidad, cambiando la intención: sacó a los desafortunados Nico Williams y Ferran Torres para dar entrada a Álex Baena y Mikel Oyarzabal. Había que volver a controlar el encuentro, aunque se sacrificase la verticalidad. Otro acierto contundente del mejor entrenador del planeta. De forma automática España volvió a presionar con coordinación y a combinar con seguridad. Y aunque Bellingham pudo desestabilizar con genialidades mal rematadas por Quansah, Saka y Lewis-Skelly, la trama viró nuevamente. Las pérdidas inglesas aumentaron y la velocidad de pase española aceleró. La lógica terminaría por gobernar y Lamine erró un remate claro en el 60, Baena empató con un derechazo ajustado preveniente del robo y asistencia de Dani Olmo -minuto 61-; Yamal emitió un centro-chut venenoso tras otra imprecisión local; y el interior colchonero exigió desde lejos a Trafford.
El seleccionador añadió más autoridad de cara al desenlace al incluir a Pedri y ordenó temporizar, ya que el derroche anatómico estaba resultando importante. Y localizó la remontada quizá antes de lo esperado. Aconteció en el minuto 74, en una acción colectiva maravillosa, de esas que merecen permanecer en las videotecas. Tocar y tocar, girar el juego de lado a lado hasta que, de manera natural, aparecen los huecos. Laporte fue el que verticalizó con un pase filtrado que conectó con el solitario Baena, que dispuso de tiempo y espacio parar pintar una asistencia quirúrgica con la que Oyarzabal selló el 2-3 definitivo con una vaselina sedosa. Para redondear un gol de bandera que reforzó el liderato internacional español. Bellingham ya no podría alterar el electrónico a pesar de una jerarquía que sacó lo mejor de Unai Simón en dos truenos y de una creatividad que hizo despegar a Saka y a responder, providencial, a Cucurella. Como en la final de la última Eurocopa, la potente Inglaterra no pudo con España. El rey del fútbol lo es, entre otras cosas, porque nadie compite mejor.
Ficha técnica
2- Inglaterra: Trafford; O'Reilly, Guéhi (Branthwaite, min. 89), Konsa, Quansah; Elliot Anderson, Lewis-Skelly (Garner, min. 70); Bellingham, Bukayo Saka (Gibbs-White, min. 83), Anthony Gordon (Rogers, min. 70); y Harry Kane (Calvert-Lewin, min. 83).
3- España: Unai Simón; Cucurella, Laporte, Pau Cubarsí, Marc Pubill; Rodri, Fabián Ruiz (Pedri, min. 70); Dani Olmo (Mikel Merino, min. 83), Nico Williams (Baena, min. 55), Lamine Yamal; y Ferran Torres (Oyarzabal, min. 55).
Goles: 0-1, min. 2: Lamine Yamal; 1-1, min. 37: Anthony Gordon; 2-1, min. 40: Harry Kane; 2-2, min. 61: Baena; 2-3, min. 74: Oyarzabal.
Árbitro: Davide Massa (Italia). Amonestó a O'Reilly, Guéhi y a Bellingham.
Incidencias: partido correspondiente a la 1ª jornada de la Fase de Grupos de la Liga de Naciones, disputado en el estadio de Wembley (Londres, Inglaterra). Antes del pitido inicial se guardó un minuto de silencio en memoria de los exfutbolistas inglses fallecidos en 2026, entre ellos el mítico Kevin Keegan.