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TRIBUNA

Cuesta abajo en la rodada

sábado 26 de septiembre de 2026, 19:15h

“Si arrastré por este mundo la vergüenza de haber sido

y el dolor de ya no ser”…

(de un tango de Carlos Gardel y Alfredo Le pera)


Para no caer en las ordinarias expresiones verbales (que horrorizan) del presidente argentino Javier Milei, que cada vez que abre la boca vomita una pestilente artillería de vulgaridades ofensivas, sin asombro para nadie, ya que forman parte de su grosero y habitual modo de expresión o, dicho más sencillamente, de su mala educación. A la postre siempre esforzado en imitar a su admirado ídolo, el decadente belicista Mister Donald Trumps, un egocéntrico mercader del negocio inmobiliario, que increíblemente preside otra vez los Estados Unidos de Norteamérica. Personaje abyecto e inescrupuloso, causante en estos días de un mayor descalabro universal, y una ridícula guerra que lo ubica como el peor estratega de la historia; dueño, además, de un pasado más que oscuro o nebuloso, con una grotesca y provocadora verborragia, y que -increíblemente- logró por segunda vez convencer a su pueblo, al que ha encaminado ahora a ser un deslucido perdedor, no sólo en lo bélico sino también en las cercanas elecciones que se llevarán a cabo en su en su país. Y de las que, casi no quedan dudas, perderá porque sus vulgares mentiras quedan cada vez más al descubierto.

Por otro lado, ya no es novedad para nadie, que el susodicho personaje, Mister Trumps, está mezclado a lo más obsceno, corrupto y despreciable del mundo, secuas de correrías en el enojoso asunto de la explotación sexual de menores junto al horriblemente famoso Jeffrey Epstein, el otro magnate acusado de crear la más grande red de pedofilia y tráfico sexual de menores. Un grosero que cada vez que abre la boca es para decir barbaridades de mal gusto, siempre con intenciones de manipular a través de sus artimañas, donde trata de mostrar su hegemonía con sanciones hacia los países más débiles, actuando sin atenuantes ni delicadezas mediantes, y mostrando filosos dientes y garras en discursos que no solo escandalizan, sino que además no convencen a nadie porque son vulgares mentiras.

Aunque, quizá, no está de más agregar que para mantener en vigencia sus calamidades, vive apelando a puras sanciones y amenazas en las que falsea informaciones que le sirven de control para proyectarse hacia los países más vulnerables y sufrientes; la mayoría poco desarrollados y sin elementos para defenderse de su posición imperial. Ni siquiera verbalmente.

Toda esta artillería, aunque cauce molestias decirlo, también es fuerza reconocer, que se busca un solo fin, que es el dominio absoluto de los más fuertes, con la complicidad de alcahuetes menores, como el pretendido Mister Milei y otros tantos como Mister Caputo, Mister Santilli, etcétera, etcétara. Estos enfermos de poder son los jefes actuales de un paíse en los que se han instalados el desconcierto, como no hace tanto se instalaron los otrora dictadores uniformados, por lo general a la deriva, aunque sometiendo a la pobreza, que estos impunemente procuran, sostienen y justifican. Todo, bajo el mando de la fuerza o de las trampas más odiosas e inquietantes; sin obviar tampoco a las entregas de un patrimonio nacional, que nadie duda hace equilibrio para sostenerse en pie. Pero ojo Mister Milei and compani, que el asunto también sucede por otro lado y… No sea que sé vuelta la taba y todo se le vaya al mismísimo carajo. Las cosas van y vienen y a veces son indetenibles. Mal que se crean van, van y van y, por ahí -inesperadamente- vuelven, vuelven y vuelven.

Tan es así que cierto hechos, que para algunos son motivo de permanente asombro y solo repercuten como imitación o réplicas de poderosas manos de mercaderes con poderes económicos y bélicos; con mandatarios psicópatas que parecen amos de estas mundiales guerras del disparate; y permítanme dar otro ejemplo: Benjamín Netanyahu, irrefrenable para algunos; en tanto que, para otros, forman parte de una consecuencia natural e inapelable por las faltas de contrapesos de movimientos serios que, según afirman estos popes, son los causantes de todos los males. Llámense de izquierdas o de librepensadores, muchos no belicistas, pero aterradores delincuentes financieros, tanto o iguales de peligrosos como los que tienen fierros.

A toda esta gente, el poder de los votos los habilita en muchos casos y da espacio a esta corruptela de vulgar charlatanería y horrible educación que involucra a varios muy, muy harto conocidos. Y, si para muestra basta un botón, no podemos dejar de mencionar al frenético Milei, responsable de barbaries sin humanidad, como sus socios, los Caputo (tío y sobrino) y de todo tipo, de los peores horrores, con conveniencias verbales, de eses que hoy soportan los pueblos, que tratan de defenderse casi sin posibilidades. Son ellos los personajes que manejan el poder e interpelan en el mundo para recordarnos que en buena parte nuestro destino está a sometido a sus psicóticas decisiones.

También nos recuerdan que vivimos arbitrariamente alojados en un calabozo donde nos engañan diciéndonos que no tenemos chance de liberarnos, pues a la postre todo está en manos de ellos, depositarios de un poder que manejan con repudiables mentiras a sus gustos y piaceres. Bendecidos, claro, por los patrones del norte.

Agreguemos que, en estos casos, el temor a la psicosis no incumbe de manera exclusiva al psicótico, pues de continuo late en el núcleo de los mencionados y de la sociedad que representan; además (por qué ocultarlo), tantas veces en manos de todos los cómplices de estas barbaridades: la idea de no intervenir y mirar para otro lado que se pretende inculcar a la gente, es aquella moderación que apuesta por la autonomía y la libertad de todo ser humano, truncada por estos siniestros caudillejos. Es decir, ellos mismos.

He releído, hace poco, un libro casi olvidado: La locura en la Argentina, un esclarecedor análisis de don José Ingenieros (1877 – 1925), sobre la situación de los "alienados" en este país; trabajo que abarca desde la época colonial hasta principios del siglo veinte y recomiendo, a quienes no lo leyeron. Un volumen esencia que sigue vigente.

Desde luego y siguiendo con el hilo del relato, los protagonistas cambian, pero los hechos, por una cuestión de mentalidad, se repiten. Y como todo es un corsi e recorsi, y vivimos regresando a un pasado que, en lo social y político sigue siendo espantoso.

Pero, aunque nos duela, aquí estamos con hechos similares, pero con otros protagonistas, acaso no menos crueles, pero con idénticos propósitos. No es por puro pesimismo, pero vale la pena recordarlo. Aquí en esta agraciada (o desgraciada) Argentina, todo se repite. Aunque claro, la tendencia es hacia lo peor. Dios nos proteja de tantos embaucadores que siguen sueltos y nosotros mismos los empoderamos bajo el voto democrático. Sin duda lo más temerario de todo, porque legaliza a los más delincuentes.

Roberto Alifano

Escritor y periodista

ROBERTO ALIFANO es escritor y periodista argentino, autor de algunos libros de poemas, de relatos y ensayos.

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