www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Novela

Natalia Moreno: Madonna no nació en Wisconsin

lunes 28 de septiembre de 2026, 01:37h
Natalia Moreno: Madonna no nació en Wisconsin

Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2026. 224 páginas. 18,90 €. Libro electrónico: 12,34 €.

Por Aránzazu Miró

Natalia Moreno, guionista, directora y productora acaba de meterse en el jardín de la escritura con una primera novela en que conjuga una reflexión lenta con un ritmo más tiktokero que fílmico. Frases cortas, muchos puntos y aparte, saltos constantes. Fluidez mental que entremezcla modernidad con ruralidad. ¿Acaso la ruralidad no puede ser moderna? Primer chasco: los escenarios son rurales, el contenido moderno, el lenguaje atrevido.

Madonna no nació en Wisconsin, acertado título, es el background, en térmicos cinéfilos, esa capa visual lejana a la cámara en un plano con dos situaciones a las que enfocar, en que Madonna escribe y cuenta su presente y su pasado, el de un verano concreto que, revisitado, da sentido al transcurso de su vida desde entonces. «Las chicas nacidas en los ochenta crecimos creyendo que alguien debía salvarnos. Que un príncipe atravesaría el fuego y las zarzas o bajaría en un asteroide, y vendría a despertarnos del letargo con un beso.

Y claro, cuando llegaba, el príncipe a veces era un idiota o un narciso. Pero ahí estábamos nosotras, aguantando, como era príncipe... Yo no iba a ser menos. Me tatué a fuego la idea de que, si no había príncipe, yo no era princesa. Y sin ese título, sin ese aval masculino, ¿qué coño era yo? Me sentía una baba. Grande, ruidosa, pestilente, imposible de ignorar. Del tamaño de un piano».

Esa confesión es más extensa. Se encuentra a la mitad de la novela, y es como una mirada a la realidad desde su reflexión, que tiene que ver con esta otra mención: «Aquel verano, ese verano de la infancia, empecé a escribir un diario. Ya que no iba a decir en alto absolutamente nada, debía volcarlo con tinta o volaría por los aires como una olla express llena de dinamita».

Ahí explica los momentos en que reparte los capítulos: esa niña a la que su madre “aparca” en la casa familiar de la abuela con la que nunca ha tenido trato real: abandono como tema, huida como rechazo. «Un padre muerto, una madre desaparecida, un hermano dado en adopción y un pato en la sombra. Esa era mi movida»; la de una niña de once años que no entiende qué pasa y se encierra en ella misma; pero también la de la joven que asiste a terapia donde no entiende qué quiere decir “emoción reprimida” como diagnóstico; y por último la crisis de una adulta de 46 años que le hace romper con una vida supuestamente cómoda, un marido al que en realidad sigue amando y un hijo del que no quiere alejarse.

Esta novela es el resultado de su autoexploración. Y de la reconciliación con su pasado, al que ha puesto palabras y con el que se ha reencontrado desde la adulta. «Reconstruí mi universo desde los escombros». Porque lo atractivo de esta novela es el recorrido, cómo conjuga ese fondo —background— junto al presente, cómo lo reinterpreta, cómo lo narra, cómo nos sorprende la modernidad de los referentes, porque, como hemos recogido al principio, Madonna, que se autoimpuso este nombre sobre el de la virgen con que la bautizaron, nació en los ochenta en un pueblo aragonés que es su Wisconsin.

En los noventa vivió ese verano que tanto le marcó. Y en 2024, con un hijo de diez años, su crisis culmina en el divorcio y en el análisis en forma de novela que se ha marcado. Y cuando se intuye escritora con esos referentes que nos recita y que tan bien define; ahí están, en su novela.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+
0 comentarios