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EDITORIAL

Después de ser acribillado en el Congreso, Sánchez sólo tiene una salida: ¡Elecciones ya!

EL IMPARCIAL
viernes 02 de octubre de 2026, 15:00h
Actualizado el: 10/02/2026 17:34h

El voto de Junts en contra de los decretos de la vivienda pone a Pedro Sánchez contra las cuerdas y sentencia la legislatura. Se acabó la farsa. El presidente está obligado a disolver las Cortes y convocar elecciones, como reclama el entero arco parlamentario y hasta muchos dirigentes socialistas. La acampada en la Puerta del Sol de “las inquilinas” sólo ha servido para corroborar que el líder socialista está dispuesto a morir matando. Está desesperado después de sufrir el bombardeo de casos de corrupción de su familia y su entorno político, de quedar en evidencia por la permitir la invasión de Ceuta en complicidad con Marruecos, de haber sido cazado por la Justicia en su intento de dar un pucherazo en las elecciones generales. De tantas y tantas catástrofes que ha provocado su desgobierno y que está hundiendo irremisiblemente al PSOE.

Y ahora ha sufrido el enésimo batacazo parlamentario, el más doloroso, el que demuestra que la legislatura está muerta y el Gobierno agoniza. Los dos decretos en los que había puesto todas sus esperanzas acaban de ser tumbados en el Congreso. Y Puigdemont es su verdugo. Ni la obscena amnistía al golpista catalán le ha servido para continuar con sus marrullerías políticas. Con sus trampas y mentiras. Se ha convertido en un apestado en España y en medio mundo. Está solo y al borde del abismo, al borde de perder el poder y sentarse en el banquillo de los acusados por ser cómplice de la corrupción que asola La Moncloa.

Ya sólo le queda agitar a la extrema izquierda para que tome las calles, rodee violentamente la sede del PP y el Parlamento, como ha ocurrido este viernes con el cerco al Congreso promovido por el propio Gobierno y liderado por las “inquilinas” en protesta por el rechazo a los decretos. Un atentado a la soberanía popular y, por tanto, a la propia democracia. El voto de los diputados es papel mojado para Sánchez si en el Hemiciclo decaen sus infames decretazos. En su delirio ha llegado a creerse que la democracia es él. Todo lo demás es fascismo promovido por los bulos de la “fachosfera”.

Pero la realidad es otra. De haber entrado en vigor, los decretos reducirían la oferta de alquiler, incrementarían los precios y dificultarían aún más el acceso a la vivienda. Y, por esas chapuceras medidas, el entero Gobierno ha sufrido otra humillación con su nueva y estruendosa derrota parlamentaria. Y es que, aterrado por las consecuencias electorales de las movilizaciones de la extrema izquierda y por el impacto en la opinión pública del desahucio de Maricarmen, Pedro Sánchez, aprisa y corriendo y en una nueva pirueta parlamentaria ha intentado sacar adelante una “nueva” ley de la vivienda para resolver el considerado como principal problema de los españoles. Pero, se ha descubierto que era un mero paripé para aparentar que todavía gobierna. Un torpe batiburrillo de propuestas de los partidos que le invistieron presidente, a pesar de ser incongruentes, contradictorias e inútiles para resolver la crisis. Y ni aún así ha logrado su apoyo. Ha caído derrotado.

Y, en efecto, a partir de ahora, se teme que Pedro Sánchez ordene a sus huestes tomar las calles para promover una permanente batalla campal liderada por las “inquilinas” y los activistas de izquierda. Pues si no es capaz de gobernar; ni siquiera de aprobar una sola ley por el rechazo de la Oposición está decidido a emprender la guerra en todos los rincones de España, a prender la mecha para que estalle la violencia y luego señalar al PP y a Vox de ser los culpables. Pero en lugar de redoblar la polarización entre los españoles, el presidente debería considerar el riesgo de que pueda estallar la violencia en las calles. Como decíamos, su única salida digna sería disolver las Cortes. ¡Elecciones ya!

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