El vigente campeón logra un sufrido triunfo y el equipo de Xabi golea.
Derrotado en la última jornada antes el parón, a tres puntos del liderato del Manchester City y con un 0-1 en contra en su terreno en su duelo de este sábado contra el Leeds United, el Arsenal resurgió como se espera de un equipo de su nivel, con carácter, determinación y una remontada indispensable de convicción en la media hora final (2-1).
No había sido un buen partido hasta entonces del vigente campeón, que se rebeló contra todas las preocupaciones que suponían el gol de su rival, cuando el partido atravesó la hora del choque, cuando percibió de forma implacable que la reacción era una cuestión vital, no sólo para el presente, sino sobre todo para el futuro. Alivio. Calma y confianza.
La forma con la que lo celebró todo el público del estadio Emirates, todo el equipo y, aún más, Mikel Arteta representó todo lo que significó el 2-1 de Bruno Guimaraes en el minuto 70. Un golazo por el pase de Odegaard, el taconazo hacia atrás de Declan Rice y el certero remate raso desde el borde del área del centrocampista brasileño, por el que pagó 87 millones de euros este verano para contratarlo desde el Newcastle. Ya da réditos.
Nada habría sido así, en cualquier caso, sin el primer paso anterior de Ricardo Calafiori, que marcó el tanto del empate en el 62, cuando remachó como pudo dentro del área el gol que tanto necesitaba su equipo, cuando el panorama era sombrío en el Arsenal por más sol que lucía en el mediodía de este sábado en Londres. Logró reponerse. Y ganó.
Antes no jugó bien. Ni fue superior. Ya había avisado el Leeds United en los primeros minutos con un remate de Okafor, también había sobresaltado al conjunto local con unos cuantos acercamientos, pero la alarma se encendió al borde del descanso, cuando Gudmunsson exigió la parada de la tarde a David Raya, ágil con la mano izquierda para repeler el trallazo de su adversario.
No fue más que la expresión esperada de todo lo que le había costado la primera parte al Arsenal, ni tan clarividente en ataque como debe ni tan seguro en defensa como acostumbra; en jaque por momentos por el planteamiento del Leeds, además con la presión que generaba su último revés con el Brighton y su desventaja actual con el City.
Después, en el minuto 55, fue el gol de Justin para el Leeds, cuando aprovechó su solitaria llegada en el segundo palo, con David Raya por los suelos para intentar interceptar el pase previo desde el otro lado de Gudmunsson. Un punto de inflexión... Para el Arsenal, que reaccionó y remontó. Ahora, espera el marcador del City en Anfield. Mikel Merino, héroe de la selección española en Croacia, jugó sólo la prolongación.
'Manita' del Chelsea
Las cuantiosas rentas obtenidas al inicio de cada período propiciaron el reencuentro con la victoria del Chelsea, que goleó en Stamford Bridge a un Bournemouth que sigue sin ganar en lo que va de temporada.
Dos goles en tres minutos en el arranque de partido y otro tanto en el comienzo de la segunda parte sentenciaron el choque ante los 'cherries', que no parecen haber asimilado la marcha de Andoni Iraola y la llegada a su banquillo del alemán Marko Rose.
Le bastó con eso al conjunto de Xabi Alonso, que despejó así las dudas generadas después del bache en el que se sumió antes del parón internacional, con dos derrotas y un empate en sus últimos tres partidos que le apartaron prematuramente de la cabeza.
Se reencontró con la victoria en esta sexta sesión. Primero, impulsado por la inspiración de Jordan Henderson, autor de un gol y una asistencia, y después por la eficacia de Emiliano Dibu Martínez, que resolvió cada contratiempo cuando el Bournemouth intentó volver al partido.
Pero el arranque demoledor marcó el devenir del choque. En el minuto 3 el resultado ya era de 2-0. Y es que a los dos minutos, una buena jugada desde campo propio de los 'blues' dejó la acción en manos de Cole Palmer, que condujo hasta el área rival. Allí, en la frontal, encontró a Henderson, que, de primeras, ejecutó un tiro colocado con la derecha que superó a Dorde Petrovic.
Acto seguido, sin opción de asimilar la situación para los 'cherries', llegó el segundo del Chelsea, con el dominio y el viento a favor. Tras una serie de rechaces, Henderson vio desmarcado en la izquierda a Morgan Rogers, que, estático, disparó con intención, colocado, al segundo palo.
No quiso el conjunto de Xabi Alonso que pasaran muchas cosas. El Bournemouth acusó el castigo, noqueado, y tardó en reaccionar. Lo hizo en el ecuador del período, cuando adelantó líneas y pudo marcar, pero apareció Dibu. Especialmente en una jugada con la que se encontró Rayan tras un pase filtrado de Ryan Christie. Encaró al meta y, solo, fue incapaz de superar al internacional argentino. Después, el rechace lo recogió el propio Christie, que tiró pegado a un palo. Emiliano Martínez lo adivinó.
Tuvo otra ocasión después el conjunto de Rose, al borde del intermedio, de cabeza, de Fabio Silva.
En la reanudación llegó la sentencia. Porque en el primer minuto de la segunda mitad, una gran jugada de Pedro Neto, que llegó con la pelota hasta el final, fue culminada por el brasileño Joao Pedro, que no tuvo más que empujarla a la red.
Otro mazazo para el Bournemouth, que recortó distancia cinco minutos más tarde, en un córner que botó Maracus Tavernier y prolongó en el primer parlo Ryan Christie. El balón quedó parado en el área pequeña, lo intentó despejar Moises Caicedo, pero se interpuso Evanilson y llevó la pelota a la red.
Creyó en paliar la situación el cuadro visitante, que arriesgó en busca del empate y se topó, de bruces, con un castigo mayor. Porque Joao Pedro hizo el cuarto, a pase de Pep Chavarría, y en el 70 un golpe franco perfecto, directo, ejecutado por Jordan Henderson, puso la guinda y estableció el 5-1 que saca del apuro a Xabi Alonso y condena aún más al Bournemouth, ya en zona de descenso.