El Gobierno, aun en funciones, aprovecha el tiempo que le queda para la operación más sucia de la campaña electoral: emplear el dinero de todos los españoles en la compra de votos para resucitar a un PSOE que se desploma. Dos días antes de que concluya la campaña, Sánchez anunciará la subida de las pensiones, mientras Yolanda Díaz, a punto de abandonar su escaño para siempre, subirá de nuevo el salario mínimo. Mucho dinero para obtener muchos votos.
A espaldas de un Congreso que ahora tumba las medidas del Gobierno, pero que en 2023 le invistió presidente, Sánchez aprobará en la Diputación Permanente la revalorización de las pensiones, la subida del SMI y la convalidación del decreto de vivienda rechazado por la mayoría absoluta de la Cámara Baja. Y lo hará en vísperas del 29-N, unos días antes de que los españoles vayan a las urnas. El procedimiento ya ha sido considerado ilegal por sustituir sin argumentos sólidos la soberanía nacional del Parlamento. Pero el Gobierno aprovechará esa trampa para impulsar su hasta ahora torpe campaña electoral. Tan torpe que, según todas las encuestas de los últimos días, a pesar de apropiarse de la muerte de Maricarmen y vociferar la “inconstitucionalidad” de la suspensión cautelar de la ley de nietos por el Tribunal Supremo, el PSOE sigue en mínimos históricos y la derecha formada por el PP y Vox supera ampliamente la mayoría absoluta.
Pero, por sucia que sea la maniobra, el aumento de las pensiones y el incremento del salario mínimo afecta a casi la mitad de los votantes que se verían beneficiados por las medidas que prepara el Gobierno en su desesperado intento de frenar la sangría de votos. Y, a pesar de ser tan ilegal o más que la ley de nietos, el PSOE podría incrementar sus paupérrimos resultados electorales inyectando el dinero de todos los españoles para favorecer a los pensionistas o a los asalariados más desfavorecidos.
De este modo, si el Gobierno logra a tiempo que el Tribunal Supremo retire la suspensión cautelar de la ley de nietos, casi dos millones de “exiliados” podrán votar al PSOE. Pero podría ser aún más decisivo el voto de los pensionistas y asalariados en el incremento de papeletas en las urnas socialistas. El PP y Vox no pueden cantar victoria antes de tiempo. Pedro Sánchez, además de incendiar las calles con la convocatoria de la huelga general y la violencia de los escuadrones de la extrema izquierda, barrunta dar la puntilla a la derecha con la operación más sucia de la campaña: comprar votos con el dinero de todos los españoles. Como Trump, que se ha comprometido a regalar 5.000 dólares a los votantes norteamericanos si gana las elecciones de medio mandato.