Lo más relevante del viaje de Felipe VI y Doña Letizia a Ceuta y Melilla no son los discursos en los que el Monarca subrayó la españolidad de las dos ciudades, su afirmación de que la soberanía de nuestro país no es negociable y la firme posición de que los inmigrantes ilegales deben ser devueltos cuanto antes a sus países, si bien hay que tratarles con la humanidad y la comprensión que el Estado de Derecho exige.
Lo importante del viaje se centra en la simpatía popular desbordada en torno al Rey y a la Reina. Demuestra una vez más la solidez de la Monarquía, el respeto popular a la Corona y el cariño que despiertan las personas reales. Mezclados entre la multitud, Felipe VI y su esposa se mostraron espontáneamente muy cercanos, firmaron autógrafos a la gente y demostraron la solidaridad que una Monarquía parlamentaria del siglo XXI debe tener. No abrigo demasiadas esperanzas en que los ministros de Pedro Sánchez comprendan esta realidad incuestionable. Se sienten más cerca de las acampadas ilegales y de la extrema izquierda excluyente que de un Monarca serio y responsable cumplidor estricto de la Constitución. Y que además goza de una popularidad abrumadora.
En un viaje lleno de riesgos, puesta la vida en juego ante el riesgo de cualquier maniobra terrorista, Don Felipe y Doña Letizia han dado pruebas de valor personal al servicio del pueblo español. El riesgo va con el oficio. Pero hay que saber enfrentarlo. Capitán general de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, Felipe II presidió con militar marcialidad el desfile de las Fuerzas Armadas en Madrid y a las pocas horas se mezclaba entre una multitud conocedora de que el Rey estará siempre al lado de los ceutíes y los melillenses. Que con él se puede contar. Y que dentro de las limitaciones que la Constitución sabiamente establece, el Monarca se atendrá a las disposiciones del Gobierno, pero demostrando a la vez su servicio incondicional al pueblo español por encima de los intereses de los partidos políticos.
Gran éxito, en fin, de Don Felipe y Doña Letizia. La objetividad periodística exige subrayarlo así y el que quiera entender que entienda.