Ni aludió ni mencionó el escándalo de Montse Mínguez y Page no asistió porque se trató de "un trámite sin posibilidad de intervenir".
El Comité Federal del PSOE se ha desarrollado este sábado muy condicionado por el enésimo escándalo que acorrala a la formación. La salida a la luz del escándalo inmobiliario de Montse Mínguez, y su posterior dimisión de la portavocía del partido, ha torpedeado la normalidad del evento más importante de los socialistas entre congresos. Por eso Pedro Sánchez ha convertido el respaldo unánime a su candidatura a la presidencia del Gobierno y a su propuesta de listas electorales en un mitin más de la precampaña para los comicios del 29N. La actualidad manda y el titular de Moncloa ha tenido que dar un volantazo (no suele intervenir en estos actos), en un intento por usar cada oportunidad que se le presenta, en cualquier espacio, para apagar el flujo continuo de incendios que se le presentan.
Desde la localidad madrileña de Fuenlabrada, tradicional feudo del partido, el todavía jefe del Ejecutivo ha proclamado su amor por Begoña Gómez. De esta peculiar manera ha iniciado su intervención: "Nos han intentado quebrar de todas las maneras pero hoy estamos más unidos y somos mas fuerte que nunca. Que lo escuchen alto y claro: te quiero". Superado el asombro en la tribuna del recinto, Sánchez ha pasado a preconizar la gestión de su Gobierno desde todos los frentes, también de los más resbaladizos. De hecho, ha defendido que su partido es el que "enarbola el feminismo" a pesar de haber dispuesto de José Luis Ábalos como mano derecha y de haber confiado en un sujeto como Paco Salazar. Y ha fijado su foco en el último mandato del Partido Popular, del que ha dicho que su estrategia "son los insultos de siempre, las mentiras de siempre y los recortes de siempre".
Como populismo no le falta, el dirigente socialista ha usado a Maricarmen, la octogenaria fallecida después de haber sido desahuciada. Porque a estas alturas y en este brete, toda trinchera es útil. "En honor a Maricarmen y a la gente que se manifiesta en las calles, como hicieron nuestros padres y abuelos para la creación del Estado de Bienestar, nuestra causa será también la vivienda", ha declarado antes de prometer que si vuelve a gobernar "la vivienda protegida representará el 6% del total de vivienda en este país". Y, claro, no ha dicho ni palabra de la sonrojante cifra de viviendas protegidas que ha construido su ministerio en todos los años que lleva al mando de esta cartera en España.
También ha hecho hincapié en otro de los temas del momento: las pensiones. Tras insultar a Alberto Núñez Feijóo llamándole "personaje", se ha dirigido al presidente del PP y a Santiago Abascal para aclarar que "las pensiones no son un cheque regalado, es una conquista social lograda, así que un poco de respeto con nuestros mayores". Además, en uno de sus quiebros habituales, ha añadido que "la regularización de los migrantes ha hecho que hoy tengamos más de 350.000 cotizantes nuevos a la Seguridad Social, gente trabajando y llenando la hucha de las pensiones".
En su alegato, Sánchez ha tirado de un clásico: relacionar al PP con el franquismo y las élites económicas. Ese ha sido su disparador para declarar que sobre la 'ley de nietos' el "PP y Vox quieren suspender el derecho a voto". "Lo que han logrado es que haya unos nietos que sí y otros que no. Nosotros decimos que los nietos del exilio republicado tienen el mismo derecho que los nietos del régimen franquista a votar", ha incidido para, de inmediato, apuntar que "lo que hay detrás del apoyo (del PP) a los 'fondos buitre' y su obsesión por privatizar el sistema de pensiones se sintetiza en dinero, negocio". "Nunca la derecha y la ultraderecha presentan una solución, sólo tratan de enfrentar a hombres y mujeres por las leyes de igualdad, y a los jóvenes con los mayores por las pensiones".
En otra intervención plagada de argumentos desgastados por la repetición sistemática, sin novedad alguna, el candidato socialista también ha acudido al miedo a una supuesta amenaza autoritaria. "El 29 de noviembre nos jugamos si queremos cuatro años más de avances o España retrocede 40 décadas de golpe", ha dicho. Y ha defendido al PSOE como el único capaz de gestionar desafíos como la emergencia climática, la irrupción incierta de la Inteligencia Artificial y los derechos humanos frente a "los terraplanistas" (según Sánchez este Ejecutivo ha realizado la "mayor revolución verde" de la histotria española), "los que ponen una alfombra roja a lso tecnoligarcas" y "los que callan con el genocidio de Israel en Gaza". Justo ahí ha salido de la tumba otro clásico, el "no a la guerra".
Y, por supuesto, el optimismo cunde en Ferraz. Tanto que su 'patrón' está "convencido de que vamos a ganar con una mayoría mucho más amplia de lo que ocurrió en 2019 y 2023". "Los españoles quieren avances, no quieren recortes disfrazados de sacrificios o derogaciones como dicen Feijóo y Abascal", ha señalado antes de remarcar que "cada vez veo más movilización" en la izquierda y "más miedo en la derecha". Eso sí, no ha mencionado ni de pasada los polémicos acuerdos tejidos con el novedoso Frente Amplio para tratar de combatir la mayoría absoluta del PP en el Senado. Lo que sí ha tenido en consideración es sacar pecho porque "nos plantamos ante el 5% de gasto en Defensa en la OTAN". Y ha recordado que el PSOE es el único partido capaz de traducir los reclamos callejeros en publicaciones del BOE.
No ha querido Sánchez dejar de presumir de la protección al derecho a abortar o a los derechos de la comunidad LGTBI, y del cacareado crecimiento económico. Asimismo, ha presumido de las subidas del Salario Mínimo Interprofesional (ha amenazado con una nueva subida "este año"), de la revalorización de las pensiones según el IPC y de ser el único partido con capacidad para achicar las "brechas sociales y territoriales". "Necesitamos un Gobierno que proteja los derechos" en este "contexto de grandes transformaciones que van a impactar en el día a día", ha finalizado antes de definir a la sociedad española como "valiente, que quiere un mundo solidario, una sociedad más justa, derechos y no recortes".