72 de los radicales 'antisistema' detenidos son menores de edad.
Un total de 128 jóvenes, entre ellos 72 menores, han sido detenidos en los disturbios de este sábado por la tarde en Barcelona con motivo de una protesta 'antisistema'.
La protesta, no comunicada, reunió en la plaza de Cataluña de Barcelona a centenares de jóvenes, la mayoría de ellos ataviados de color negro, a raíz de una convocatoria que circuló especialmente por TikTok similar a las de otras protestas habidas en ciudades europeas, sobre todo en Francia, alguna de las cuales desembocado en incidentes violentos.
Los Mossos han informado este domingo de que en esos incidentes detuvieron a 128 personas, de las que 122 son hombres y 6, mujeres. El 56 por ciento de los arrestados, es decir, 72 jóvenes, son menores de edad, y del total, dos tenían antecedentes por desórdenes en la vía pública.
Además, hay 15 policías heridos, cuatro de los cuales están de baja por lesiones graves. Los jóvenes vandalizaron 23 comercios y provocaron 33 incendios en los que tuvieron que actuar los bomberos.
Los Mossos, además, tramitaron 63 actas administrativas por el decomiso de armas blancas, espráis, pasamontañas, pirotecnia y piedras, entre otros elementos.

La comisaria jefe de los Mossos, Silvia Catà, ha explicado este domingo en una entrevista con 3catinfo que la policía catalana seguía desde hacía unos días la convocatoria de la protesta por las redes sociales, a pesar de lo cual quedó sorprendida por "la virulencia gratuita" empleada por los concentrados, sobre todo contra los agentes.
Catà ha informado de que también hubo una convocatoria para una concentración similar en Madrid, que se desarrolló con menos participación e incidentes menores, ha precisado.
Los manifestantes, ha explicado, eran "personas totalmente desorganizadas", que se presentaron en la plaza Cataluña convocados por TikTok y que, una vez allí, se distribuyeron en grupos de entre cuatro y seis jóvenes que, "sin una reivindicación" concreta, protagonizaron los incidentes.
El conocimiento de esa convocatoria, ha indicado, permitió a los Mossos comenzar a desplegarse en la plaza desde las cuatro de la tarde y comenzar a identificar a jóvenes, que se miraban "en los incidentes que hay en Francia". "No hay nada detrás de esa violencia, es violencia gratuita", ha detallado.
Los Mossos trabajan este domingo en la identificación de todos los detenidos para remitirlos al juzgado correspondiente o a la Fiscalía de Menores, en función de la edad.
Según ha informado la policía catalana, durante los alborotos los agentes hicieron un "uso selectivo" de las lanzadoras de proyectiles de foam "ante la contundencia de los ataques y para recuperar la normalidad".
Las acciones violentas de los concentrados se mantuvieron hasta las 22:00 horas de anoche, cuando se dieron por extinguidos los incendios que seguían ardiendo en las calles.

Además de los efectivos antidisturbios, la policía catalana tuvo que activar varios equipos de extinción de incendios de bomberos y desplegar un dispositivo de protección policial para garantizar una intervención segura en cada punto.
Fuentes del Ayuntamiento de Barcelona han explicado a EFE que "una primera valoración de los desperfectos causados por los disturbios sitúa en 36.000 euros el coste de los daños en el mobiliario urbano".
Los principales daños en ese mobiliario fueron la quema de 31 contenedores, que ya se han repuesto, así como los 106 que, de manera preventiva, retiró el ayuntamiento de las zonas "donde podían correr el riesgo de ser vandalizados".
Los servicios municipales, han agregado, "han trabajado durante toda la noche para recuperar la normalidad en la ciudad".
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha condenado en un mensaje a través de su cuenta de X los destrozos provocados en los incidentes: "La violencia no tiene cabida en Cataluña".
Por su parte, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha afirmado en un mensaje de X que los disturbios desatados en Barcelona demuestran que España necesita "un cambio" mientras ha apelado a la "convivencia", lo que a su parecer exige "responsabilidad y no alimentar a quienes la ponen en riesgo".