Tras su enésima derrota parlamentaria por los decretos de la vivienda, Pedro Sánchez convocó las elecciones para aprovechar la indignación de muchos españoles por el desahucio de Maricarmen, para aparentar que la derecha había tumbado en el Congreso las medidas que, según él, iban a acabar con la crisis. Buscaba recuperar así los millones de votos perdidos en el camino. Pero también disolvió las Cortes con el propósito de tapar su complicidad con Marruecos en la invasión de Ceuta, impedir que le estallaran en la cara los casos de corrupción que le acechan, como el de su mujer, la posible financiación ilegal del PSOE o para camuflar el origen de las joyas de Zapatero…
Pero nada se olvida. Nadie olvida que Ceuta sufrió un ataque a la integridad territorial de España por parte de Marruecos. De ahí, que la jueza Tardón desde la Audiencia Nacional siga adelante con la investigación sobre quién, cómo y porqué se produjo la invasión y, en especial, sobre la actuación del Gobierno que la permitió y que sigue sin cumplir con su promesa de expulsar a las decenas de miles de inmigrantes que todavía deambulan por las calles de la ciudad autónoma.
Este mismo lunes, un alto mando de la Guardia Civil ha revelado a la jueza que la noche antes de la entrada masiva en Ceuta vio seis embarcaciones de Marruecos. Por su parte, un inspector policial ha afirmado que los propios agentes facilitaban el paso hacia la ciudad autónoma. El teniente coronel de la Guardia Civil, jefe de operaciones de la Comandancia de Ceuta, y el inspector jefe de la Policía Nacional en la ciudad autónoma han testificado que la noche anterior a la invasión vieron embarcaciones de la Armada de Marruecos: 6 barcos, que eran 2 patrulleros, 2 interceptores y 2 menores.
Se demuestra así, que el Gobierno ha mentido desde el primer día para exculpar a Marruecos de organizar y jalear la salvaje invasión de Ceuta. Pedro Sánchez lo sabía y no hizo nada. Ha mentido y sigue mintiendo. Los testigos corroboran que la documentación que ha recabado la juez de la Audiencia Nacional, María Tardón y puesto también en conocimiento de la Fiscalía, concluye que el episodio no habría sido consecuencia de una movilización espontánea provocada exclusivamente por las mafias o por una convocatoria difundida en redes sociales. Según el análisis policial, se trataría de un proceso previamente organizado en el que la dimensión migratoria habría servido como cobertura de una operación dirigida desde territorio marroquí. Aún más, el informe señala la participación de agentes marroquíes tanto uniformados como vestidos de paisano. Las conclusiones se apoyan, entre otros elementos, en imágenes tomadas antes y durante la llegada masiva de personas a las playas ceutíes.
Pedro Sánchez, por mucho que bailotee en los mítines o besuquee a su mujer no va a lograr que los españoles olviden las muchas tropelías cometidas por su Gobierno, como la tragedia que sigue sufriendo Ceuta. Antes de las elecciones, se salvará de la posible condena a Begoña Gómez, de la presunta financiación ilegal del PSOE o del origen de las joyas que se quedó Zapatero. Pero la tragedia de la ciudad autónoma sigue abierta, en carne viva. Y a la juez Tardón no le tiembla el pulso a la hora de seguir con la investigación citando a los testigos que demuestran que mientras el presidente del Gobierno se bamboleaba en la hamaca de La Mareta, Mohamed VI ordenó la invasión con el conocimiento y complicidad del presidente español. Eso nadie y nunca lo olvidará.