Las sandalias del pescador
domingo 04 de enero de 2009, 19:10h
Cuando el pasado día 1 oí al Papa en la homilía que pronunció en la tradicional Misa del Año Nuevo celebrada en la Basílica de San Pedro, no pude por menos que recordar la famosa novela de Morris West, “Las Sandalias del Pescador”. Entonces se nos presentaba a un Pontífice que llegado del Este, de Rusia, era capaz de hipotecar los bienes materiales de la Iglesia como ejemplo para acabar con el hambre en el mundo y como gesto para llegar a la paz.
Este pasado 1 de enero, Benedicto XVI ha pedido “una revisión profunda del modelo de desarrollo dominante pues lo exige, todavía más que las dificultades financieras inmediatas, el estado de salud de la Tierra, y sobre todo, la crisis cultural y moral, cuyos síntomas son evidentes desde hace ya tiempo en todas las partes del mundo”.
El mensaje del Papa para este 2009 es muy claro: “Combatir la pobreza, construir la paz”. Tan claro, que seguro, que muchos de los diplomáticos que asistían a la ceremonia en la Basílica de San Pedro tuvieron que bajar la cabeza ante las propuestas del Pontífice que ya sabemos que forman parte de su próxima Encíclica “Caritas in Veritate” (“Amor en la Verdad”), que será publicada en la próxima primavera, y que va a ser un profundo estudio sobre los problemas de la globalización y de las dificultades o errores en las ayudas al desarrollo.
Un nuevo documento pontificio que saldrá a la luz a los cuatro años del inicio del ministerio de Benedicto XVI, que ha visto como ha cambiado el mundo desde la muerte de Juan Pablo II, quien le dejó como testamento espiritual :“llamar a las cosas por su nombre “ y “no tener miedo en las denuncias”. Por eso, el Papa se ha puesto el mono de trabajo y ha empezado a tirar de las orejas a políticos y financieros. A los primeros, a las grandes potencias, por el gasto en armamentos, y a los segundos, también de las grandes potencias, por este entramado financiero, inmoral a todas luces.
Quizás, por eso, el Papa advirtió en su homilía que “es necesario analizar la crisis económica en profundidad, como un síntoma grave que requiere intervenir sobre las causas, pues no basta, como diría Jesús, en poner remiendos nuevos sobre un vestido viejo”.
Las “Sandalias del Pescador” se han puesto a caminar de nuevo, aunque los políticos del primer mundo no quieran oír sus pasos. Como los de aquel Pescador que caminó sobre las aguas, por cierto muy cercanas a las tierras donde hoy unos y otros siembran de muerte. Como dijo Benedicto XVI “la violencia, el odio y la desconfianza son también formas de pobreza, quizá las más tremendas, a las que tenemos que hacer frente”.
A mí me han gustado mucho esos pasos de esas nuevas sandalias, que por cierto no estaría de más que se calzaran algunos eclesiásticos, como hizo San Francisco de Asís.