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Ganar en la calle árabe

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
martes 06 de enero de 2009, 22:23h
La infantería israelí y las unidades de blindados desplegadas a lo largo de la frontera con Gaza se han adentrado en la Franja y han trabado combate con los terroristas de Hamás. Así, la operación ha entrado en una nueva etapa que, en palabras del Ministro de Defensa Ehud Barak, no será breve ni fácil. Hasta el momento, Israel sólo había realizado bombardeos selectivos sobre objetivos determinados. Sin embargo, la destrucción de la infraestructura terrorista de Hamás ha exigido la entrada de tropas por tierra.

La organización terrorista está acusando los golpes y su reacción va en dos sentidos. Por una parte, ha continuado el lanzamiento de cohetes contra Israel mientras se enfrenta con la infantería israelí; ya hay varias decenas de soldados heridos. Por otro, ha movilizado a lo que se da en llamar la calle árabe, es decir, ha recurrido a la agitación y las manifestaciones en todo el mundo islámico. Hamás sabe que militarmente está en una posición de debilidad, y que debe ganar la batalla de la opinión pública y forzar, así, una tregua. En esta movilización, es esencial la capacidad de convocatoria de los movimientos islamistas.

En efecto, Hamás se define a sí mismo, en su Carta Fundacional, como una rama de los Hermanos Musulmanes de Palestina y trata de presentarse como el portavoz del pueblo palestino uniendo el activismo político y el religioso: Alá como objetivo, Muhammad como modelo, el Corán como constitución, la Yihad como método y la muerte al servicio de Alá su más codiciado anhelo. Esto distancia a Hamás de los movimientos y organizaciones palestinas como Fatah. En realidad, Hamás luchó contra Fatah hasta expulsar a sus miembros de la Franja de Gaza, rompiendo así la unidad de los territorios bajo control de la Autoridad Palestina a cuyo frente está Mahmud Abbas. Junto a las condenas y las críticas a la operación israelí, la propia Autoridad ha destacado la responsabilidad de Hamás por desoír las advertencias de Israel para que cesara el lanzamiento de cohetes contra las ciudades del sur de Israel.

Del mismo modo, la opinión pública en los países árabes aparece dividida entre los partidarios de Hamás y sus aliados, por un lado, y sus detractores por otro. Los Hermanos Musulmanes tienen influencia y poder en los países fronterizos con Israel. En Jordania, los Hermanos controlan el Frente de Acción Islámica. En Egipto, a pesar de estar prohibida como organización, los Hermanos Musulmanes presentaron candidatos individuales y ocupan 88 escaños en el Parlamento, un 20% del total. En El Líbano, la Hermandad cuenta con el apoyo de Hizbolá, que ha llamado a una nueva intifada mientras miles de sus seguidores se movilizan en las calles coreando consignas contra Israel. En Arabia Saudí, los Hermanos son tolerados aunque con críticas; el Príncipe Nayef, Ministro del Interior, ha denunciado a los Hermanos como la fuente de todos los problemas del mundo islámico.

Por fin, los países y organizaciones involucrados en el proceso de paz en Oriente Medio (Estados Unidos, la UE, la ONU, Rusia) tratan de reconducir la situación mientras sigue la operación. La Casa Blanca ha acusado a Hamás de ser el responsable de la actual situación y los intentos para alcanzar una tregua humanitaria han fallado. Nadie parece darse mucha prisa por ayudar a Hamás (sí se prodigan las muestras de apoyo a la población civil) mientras el Gobierno israelí –provisto de numerosos datos sobre entrada de camiones con ayuda, suministro eléctrico, etc- sostiene que no existe emergencia humanitaria que justifique tregua alguna.

De este modo, Hamás se encuentra con una dificultad en el frente de la propaganda: en el propio mundo islámico, hay quien plantea su responsabilidad en el estallido de esta crisis. Detrás de esta posición –que clama por el sufrimiento de la población de Gaza pero recuerda la responsabilidad de Hamás- hay una inquietud más profunda: si los movimientos islamistas son parte del problema o parte de la solución que el conflicto de Oriente Medio necesita. Sin el apoyo internacional y de la calle árabe, la posición de Hamás es francamente débil. La agitación y la propaganda, por ahora, no parecen suficientes y la presión internacional no ha logrado una tregua.

La entrada de la infantería israelí da una nueva dimensión al conflicto. La movilización de masas en los países del mundo islámico, hasta el momento, no ha dado grandes resultados prácticos. A pesar de los reproches a Israel, ha habido acusaciones contra Hamás que el grupo terrorista tendrá que afrontar. La calle árabe puede desactivar, por la vía de los hechos, unas imputaciones que el liderazgo árabe ha hecho contra los líderes en la Franja de Gaza mostrando el apoyo de las masas a los Hermanos Musulmanes. Ahora bien, hasta el momento Hamás no ha conseguido una tregua humanitaria ni ha podido detener los bombardeos con la presión de los manifestantes. Habrá que ver cómo afronta el grupo terrorista las operaciones israelíes por tierra. El apoyo sirio e iraní ha mejorado la capacidad operativa de los terroristas, pero ¿no le estarán fallando los apoyos en el liderazgo árabe? De ser así, Hamás, es decir, los Hermanos Musulmanes, tendrían que centrarse en la movilización de la calle árabe. ¿Será suficiente?

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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