www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Elecciones gallegas: entre el apagón y la recarga

Olga González Alonso
sábado 10 de enero de 2009, 20:02h
Justo en el final adelantado de la presente legislatura en Galicia y en el arranque de la carrera electoral, varios elementos se han dispuesto para reflejar el verdadero ser del actual presidente de la Xunta, el socialista Emilio Pérez Touriño. Así es él, una figura gris, triste y plana: convoca elecciones para el 1 de marzo invocando a una necesaria independencia de los comicios gallegos respecto de cualquier otra convocatoria electoral y el Lehendakari vasco fija las de su Comunidad para esa misma fecha; teje un discurso triunfalista sobre la crisis económica presumiendo de que Galicia resistirá mucho mejor a ella que el resto de España y el paro aumenta en el último mes por encima de la media española y 2008 deja aquí un 22,53 por ciento más de desempleo que el año anterior; proclama hasta el aburrimiento que su Gobierno está unido y el concurso eólico destapa como nunca la caja de los truenos entre la parte socialista y la nacionalista.

Y, como colofón al retrato, la Abogacía del Estado concluye en un informe que la gestión del Gobierno del PP en el desastre del Prestige fue eficaz y su decisión de alejar el buque la correcta, lo que, de algún modo, viene a suponer que el Ejecutivo de Zapatero, del que dependen esos servicios jurídicos, aplaude lo que el de Aznar hizo en aquel suceso y contraría lo que mantuvieron Touriño, los suyos y sus ahora socios del BNG, que hicieron de la crítica a aquella gestión ahora bendecida por sus propios en Madrid el primer paso decisivo para acceder a la Xunta. Qué tristeza la de este hombre, que llegó a presidente aupado por el chapapote manipulador e interesado que vertió sobre una marea negra que ahora se le vuelve en contra y que deja el despilfarro y los desencuentros con sus socios como protagonistas de las noticias más destacadas de su mandato, del que pocas cosas positivas pueden resaltarse y que quedará marcado, curiosa es la vida, por la mayor catástrofe ecológica y social de la reciente historia gallega, la sufrida por la desastrosa gestión de su Ejecutivo en los incendios que asolaron esta Comunidad en 2006.

Así no hay quien ilusione a nadie. Mucho márketing va a hacer falta para que Touriño logre convencer de que el cambio era verdad; porque son ya muchos los que se han dado cuenta de la mentira y de que si algo ha cambiado ha sido para peor. Podría decirse que la apagada figura del presidente gallego ha llevado a esta Comunidad a un paulatino apagón, en el que las últimas bombillas se van fundiendo según él las toca para intentar mantener su incandescencia.

Intentando que se haga la luz, en el otro extremo, el PP ha iniciado la carrera con una apuesta por las nuevas tecnologías y un lema que habla de recargar esa Galicia apagada. Nueva página web y mucha modernidad que, sin embargo, necesitará de bastante más para vencer a la posibilidad de que la imagen triste del líder socialista se complemente de nuevo con la del nacionalista Anxo Quintana, más agradecida y rodeada de muchos agradecidos a través de las redes creadas sobre la sensible base de los servicios sociales, al más puro estilo de lo que él mismo siempre denostó cuando estaba en los bancos de la oposición.

El popular Alberto Núñez deberá hacerse, precisamente, más popular, y empezar por recargar las pilas que le lleven a una mayor cercanía con la gente, a eliminar estereotipos y a borrar la imagen de distante que no pocos le atribuyen. Frente al apagón del bipartito y su presidente, tiene el del PP a su favor una buena trayectoria como gestor, una gran capacidad de trabajo, buenas ideas y demostradas dotes de dirección, justo las luces que aquí están haciendo ahora más falta que nunca. Pero para recargar ilusiones, deberá conseguir transmitirlas de tú a tú, hablando al oído de la gente. Y hacer así verdaderamente creíble que la elección está entre el apagón y la recarga.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios