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Andreotti, “Il Divo”

Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 11 de enero de 2009, 12:36h
La película “Il Divo” de Paolo Sorrentino representa un retrato cáustico de Giulio Andreotti, personaje político italiano que debería ser estudiado por cualquier amante de la política, representando una de las figuras más emblemáticas y complejas de la historia. Siete veces presidente del Consejo, cinco Ministro de Exteriores, titular de varias carteras (Finanzas, Interior, Tesoro, Políticas Comunitarias): una sola personalidad resume medio siglo de política italiana, vivida en la privilegiada posición de protagonista.

Andreotti es un genio del mal al estilo Kissinger, un estratega de la escuela bismarckiana, con un sentido del humor cáustico inferior sólo al genial Churchill. Este “hombre medio” ha conseguido emerger en la turbulenta historia italiana de la segunda mitad del siglo XX y como una especie de Rey Sol, llegó a decidir el destino del país y guiarlo a su gusto e interés. Ilustrado, católico, astuto, profundo conocedor de la vida vaticana, Andreotti puede considerarse una especie de Maquiavelo moderno, caracterizado por sus frases redondas que cualquier político debería aprender y cualquier ciudadano temer: “el poder solo desgasta a quien no lo tiene”; “mandar no consiste en resolver problemas, sino en silenciar a quien los plantean”; “para hacer el bien ante todo, es necesario ser malo”; “los votos no siempre se miden en número: a veces van a peso”; “en las novelas policíacas siempre se encuentra al culpable, mientras en la vida real casi nunca ocurre”; “lo leímos en los evangelios, cuando a Jesucristo se le preguntaba lo que era la verdad, él nunca respondía”; “no es fácil explicar nuestro país a los extranjeros. En Italia, los trenes más lentos se le llaman rápidos y el Corriere della Sera sale todas las mañanas”.

La película, premio del Jurado del 61esimo Festival de Cannes, consigue un retrato feroz, caricaturesco y soberbio de un personaje tan controvertido como ambiguo. No se puede no probar una extraña admiración para este personaje: sus frases sarcásticas resumen una inteligencia preocupante, una capacidad de “superar” cualquier obstáculo, su ars gobernandi. “Il Divo”, interpretado magistralmente por Toni Servillo (que actúa también en Gomorra), consigue presentar a un personaje impasible pero sugerente, ambiguo y al mismo tiempo tranquilizador. Después de Gomorra, el éxito de esta película confirma el buen estado del cine italiano y su capacidad de narrar “las oscuridades” del país. Mientras Gomorra se basa en un libro y cuenta una historia “surrealista”, “Il Divo” es basa en un personaje vivo e influyente que con su capacidad política ha regido el país por muchas décadas.

Andreotti sigue siendo sinónimo de poder y inciucio (engaño), de astucia y oráculo, de un misterio siniestro e inescrutable: sin arrogancia y sin humildad, ha hecho del poder su único placer, manteniendo con él una relación simbiótica y desarrollando una coraza que le ha permitido quedar indemne de las batallas electorales, de las masacres terroristas, de las acusaciones de mafia, de la corrupción de Tangentopoli, de la guerra intestina dentro de la Democracia Cristiana. Su ascendente en los años ochenta era tal que en una película de Totó, el célebre actor napolitano, se decía que “no hay rosas sin espinas, no hay gobierno sin Andreotti”. Genio político a pesar de su estatura moral y física: quizás no tenía razón en exclamar que “se que soy un hombre medio, pero cuando miro a mi alrededor no veo a ningún gigante”.

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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