Un autobús llamado ateo
domingo 11 de enero de 2009, 20:57h
Este país, mejor dicho esta sociedad, le deja a uno cada día más perplejo. Nos hemos acostumbrado a vivir con tibieza, a no querer sobresaltos, a pasar de todo, “al ande yo caliente…” y así nos va.
Nos va de tal forma que vemos, algunos incluso con sonrisa, como se pasean autobuses con carteles que expresan el deseo de “Dios no existe, goza de la vida”. Estos autobuses con publicidad pagada y con beneficios por tanto para la propiedad, exhiben tan peregrino deseo, del cual no veo la relación entre la “no existencia de Dios” y el “gozar de la vida”. Tal vez es que soy creyente y tal vez, por serlo, según los pagadores del eslogan, soy tonto.
Yo creo en Dios y gozo de la vida. A no ser que gozar de la vida para los que no creen en la existencia divina, sea la cultura de la muerte, ahora tan en boga, y que va desde el aborto hasta la eutanasia. O quizás el no cumplimiento de unas normas naturales.
Nuestras ciudades ven pasar estos días esos autobuses, a los que seguirán otros de los que “si creen”. La Fe vuelve a estar en la calle y quiere echar sal a la nieve de la laicidad, que últimamente coge a más de uno desprevenido, porque ante adversidades económicas la maquinaria propagandista del gobierno no hace otra cosa que jugar al despiste con los ciudadanos, aunque muchas veces sea a costa de poner en duda la existencia de Dios.
Zapatero y su entorno saben jugar muy bien y ahí están las encuestas, que demuestran una vez más que cada uno debe estar situado acertadamente en el campo de juego político y social y no dar el balón al contrario, porque en cuanto lo coge te mete el gol. Y si empatar es difícil, remontar lo es mucho más.
El nuevo Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Cardenal Cañizares, ha sido recibido en Moncloa por el Presidente del Gobierno. Este sabe que el Purpurado es el hombre del Papa, su interlocutor, a pesar de que Cañizares le puso los “puntos sobre las ies” en la pasada legislatura. Con él se habrán abordado asuntos de estado, del español a la Santa Sede.
El Vaticano, por su parte, el estado mejor informado del mundo, sabe que la Iglesia Española necesita toda su ayuda y para ello tiene a todo el episcopado, con el Cardenal Rouco a la cabeza. Ahora comienza una importante combinación de nombres para sedes episcopales. La primera ha sido la del nuevo arzobispo de Valencia con el nombramiento de Carlos Osoro, que llega de Oviedo. Después, vendrán otras. Y es que el autobús de la Iglesia sigue en marcha, a pesar de esos “deseos”, y sobre todo para no pasar, y que nos vaya mejor.