Acceso virtual a Estados Unidos
lunes 12 de enero de 2009, 22:50h
Los criminales atentados del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas de Nueva York supusieron un antes y un después en la lucha antiterrorista. Las distintas agencias estadounidenses asumieron su parte de culpa, ante la virulencia de un enemigo que utilizaba nuevos métodos. CIA y FBI se habían acomodado y su lucha contra narcotraficantes y terroristas “al uso” era algo casi rutinario. Hasta que pasó lo que pasó. La administración norteamericana se puso manos a la obra, y uno de los primeros frentes que abordó fue el “virtual”. Internet se ha convertido de un tiempo a esta parte en un auténtico punto de encuentro de terroristas y delincuentes. Al Qaeda efectúa sus comunicados en páginas web islamistas, y en foros de la más diversa índole se intercambia información crítica, no siempre encriptada.
Ese ha sido el argumento esgrimido para efectuar una especie de “censo virtual” de todos los que quieran entrar en el país, en vigor desde ayer lunes. Así, quien quiera entrar en Estados Unidos, tendrá que pasar antes por Internet. Los que viajen por turismo o negocios y no requieran visado deberán rellenar con 72 horas de antelación un formulario on line. Ahí deberán aportar datos personales y contestar a una serie de preguntas que hasta ahora se hacían en controles de entrada al país, tales como si tienen antecedentes penales o han pertenecido a algún grupo terrorista. Si todo ello es en aras de la seguridad, bienvenido sea. Si el nuevo requisito sirve además para agilizar un proceso crecientemente enojoso, todos lo celebraremos. Pero si de lo que se trata es de un nuevo trámite burocrático de control, algo por otro lado muy habitual en la administración estadounidense, habrá que prestar atención. Es inadmisible el caos tercermundista de la inmigración en los aeropuertos estadounidenses: colas de espera interminables, mal organizadas y peor servidas; autoritarismo y malos modos, trato descortés, cuando no vejatorio y un largo etcétera que en nada beneficia la imagen del país más poderoso del mundo. Así las cosas, reciprocidad. Do ut des. Si hay que aguardar allí, como ganado estabulado, que ellos hagan lo propio en el resto del mundo. Seguridad no tiene que ser necesariamente sinónimo de malos tratos.