Uno de los principales objetivos de la reunión será normalizar las relaciones entre el Ejecutivo y los representantes de la Iglesia católica tras los desencuentros públicos de los últimos meses.
La multitudinaria concentración en favor de la familia celebrada el 30 de diciembre en Madrid, en la que dos cardenales lanzaron duras críticas contra leyes aprobadas por el Gobierno, y la Nota de la Conferencia Episcopal ante las próximas elecciones generales han enrarecido las relaciones en plena precampaña electoral.
Según explicó el viernes la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, Zapatero acudirá a la Nunciatura con el mensaje de que es necesario que haya diálogo y respeto mutuo.
El pasado miércoles, el presidente del Gobierno se comprometió públicamente a reunirse con el Nuncio apostólico esta semana y a tomar un caldo, como éste le había ofrecido. En esa ocasión, el jefe del Ejecutivo tendió la mano del diálogo y el acuerdo, pero también señaló, que aunque no se enfada -con respecto al documento de los obispos-, no se calla. Rodríguez Zapatero declaró que el contenido de este escrito había ido demasiado lejos, y en el acto, dejo caer que las relaciones entre la Iglesia y el Estado podrían cambiar a partir del 9 de marzo.