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en parís

Dita Von Teese, en París: "Carla Bruni puede hacer un gran striptease"

jueves 05 de febrero de 2009, 18:44h
"Estoy segura de que la primera dama de Francia -la ex modelo y cantante Carla Bruni- se lo pasa bien desnudando a su marido", el jefe del Estado Francés, Nicolas Sarkozy, reveló a Efe con voz cálida y risueña la artista invitada del legendario cabaré parisino Crazy Horse, Dita Von Teese. Engalanada con un vestido negro de generoso escote triangular anudado en el cuello, la que un día fue una niña que dejó su hogar familiar en el estado de Michigan (EEUU) para vender lencería y que a sus casi treinta y siete años va camino de convertirse en uno de los iconos sexuales del siglo XXI, coquetea con la erótica del poder desde un respeto prudencial.

"Les conocí el otro día en 'Sidaction' (una obra benéfica para luchar contra el sida celebrada en París)", dice, desde debajo del abundante maquillaje blanco que facilita el juego de sombras y contrastes, esta vedette cuyo nombre original es Heather Sweet y que recrea intencionadamente la imagen de Betty Page, una de las musas del erotismo del siglo XX. Reconoce que fue un momento excitante para ella, una chica de clase media de una pequeña localidad estadounidense que ha sabido hacer de sus buenas artes para desnudarse en público una marca globalmente conocida, que le ha llevado desde los clubes de baja estofa donde se zambulló en las drogas en los inicios de su carrera hasta los desfiles de Dior o a la Ópera de Viena.

"Fue un momento muy excitante para mí: una pequeña stripper de Michigan que conoce al presidente de Francia", recuerda la ex mujer del rockero Marilyn Manson entre la tibia atmósfera roja de la sala VIP del Crazy Horse, la misma habitación que otrora ocuparan la neumática actriz Pamela Anderson o su diabólica majestad Mick Jagger. En las distancias cortas, esta bailarina de apariencia menuda, cintura diminuta, caderas pronunciadas y busto voluptuoso, habla de su vida y su trabajo con naturalidad y elegancia, como el músico que diserta sobre por qué ha elegido una u otra armonía para rematar una partitura.

Explica que ha preparado a conciencia su espectáculo de tres escenas, que se complementa con diversos números eróticos a cargo de una docena de chicas de plantilla del Crazy Horse de las que Dita ha aprendido su "savoir faire" (saber hacer). "Hago un número junto con las chicas porque pensé que sería un buen contraste" ya que "ellas son muy técnicas, muy buenas bailarinas, y yo me muevo un poco más despacio, más parecido al estilo clásico del burlesco estadounidense", señala.

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