La crisis llega al mundo del motor
sábado 21 de febrero de 2009, 00:21h
Saab, fabricante sueco de automóviles, ha declarado su insolvencia. La difícil situación por la que atraviesa, no obstante, es algo común en el sector de automoción, uno de los más castigados por la crisis económica. Los problemas de gigantes como Daimler Chrysler, General Motors o Ford ponen en el disparadero a miles de familias, que ven peligrar sus empleos. Y la problemática añadida del sector es su interdependencia con otras industrias. Así, los fabricantes de componentes y accesorios se resienten igualmente, al igual que comarcas enteras, cuya población suele depender económicamente de diversas factorías que amenazan con echar el cierre por la caída de las ventas.
Sirva un ejemplo para ilustrar esta situación: en España, las ventas de camiones se hunden un 72 por ciento el pasado enero, en lo que supone la mayor caída de la historia. El porcentaje no fue mucho mejor en le resto de Europa. Y por lo que respecta la la compra de turismos, el descenso fue del 50 por ciento. Una más de las consecuencias del retraimiento del consumo. Efectuar el desembolso que supone la adquisición de un vehículo es algo a terne en cuenta. Y si se trata de financiarlo, ahora además es mucho más complicado obtener un crédito. La solución no es fácil para un sector económicamente tan decisivo. Las alianzas entre competidores, como la compra de motores Peugeot por Ford y de BMW a Mercedes Benz es un primer paso. Pero lo que no puede pretender la industria automovilística mundial es salir del atolladero con ayudas estatales y medidas proteccionistas. Cuando las cosas iban bien, nadie pedía nada. Ahora que marchan pero, es la hora de efectuar los ajustes necesarios. Pero sin que la factura vaya a recaer en los contribuyentes. Sean de donde sean.