¿Podrá el Kirchnerismo cambiar?
viernes 27 de febrero de 2009, 02:00h
Al finalizar el mes de febrero de 2009, las fisuras dentro del la coalición kirchnerista se están precipitando en la Argentina. A fines de enero, el oficialismo sufrió una escisión por izquierda, al abandonar el diputado nacional Miguel Bonasso el bloque del FpV y romper con el gobierno movimientos piqueteros como Libres del Sur. Después, dos ex gobernadores K -Brizuela del Moral de Catamarca y Colombí de Corrientes- que realizan elecciones anticipadas, pasaron a apoyar al Vicepresidente. Hace dos semanas el peronismo disidente en la decisiva provincia de Buenos Aires formalizó su escisión, al constituirse la alianza Macri-Narváez-Solá. La semana pasada la renuncia de los dos senadores justicialistas de Santa Fe (Reutemann y Latorre) al bloque oficialista generó un hecho de repercusión política nacional. Siguió la renuncia de los dos senadores justicialistas de Salta (Romero y Escudero). El mismo día se alejó del oficialismo un senador radical K de Río Negro (Verani). Varios diputados, siguiendo a Reutemann, abandonaron el bloque oficialista en la Cámara Baja y en la provincia de Buenos Aires,- que es el 40% de los votos,- un decena de legisladores abandonaron el bloque oficialista.
La posibilidad de derrota electoral en las legislativas de 2009 y la percepción de que el kirchnerismo no podrá retener el poder en 2011 motivan este fenómeno.
Mientras tanto se sigue deteriorando la relación entre el matrimonio Kirchner y el Vicepresidente. Las denuncias judiciales sobre la decisión del Ejecutivo de no permitir el uso de aviones oficiales a Cobos es una evidencia del conflicto. Pero es el acto por el nacimiento de San Martín -que se realiza anualmente en Corrientes el 25 de febrero- lo que ha escalado el conflicto. La Presidente dio orden que no formen los efectivos del destacamento de Granaderos de Yapeyú, dado que asiste el Vicepresidente, junto con el gobernador de Corrientes -única provincia que elige gobernador este año antes de octubre-, que ha pasado a ser su aliado político. El 1 de marzo Cobos presidirá la asamblea legislativa en el inicio de las sesiones ordinarias, intentando el oficialismo diversas vías que no tendrán resultado para impedirlo. Pero será el 8 de marzo, en las elecciones legislativas de Catamarca, cuando los Kirchner y Cobos tendrán su primera confrontación electoral.
El Vicepresidente asistirá al acto de clausura de la campaña de su aliado, el gobernador Brizuela del Moral, mientras que Kirchner podría estar presente en el del peronismo -si en los sondeos tiene posibilidades de ganar-, que concurre con una alianza de Barrionuevo, Saadi y el kirchnerismo. Esta elección muestra también el problema de la oposición: la tercera fuerza es la Coalición Cívica de Carrió, que resta votos al gobierno provincial y no al peronismo, que así se beneficia de la división de las fuerzas opositoras en el ámbito nacional.
El diálogo entre el Gobierno y el campo puede derivar en una nueva tregua, pero no en un acuerdo definitivo. El paro de comercialización que se ha realizado en la tercera semana de febrero, ha sido efectivo en cuanto a la participación de los productores, pero ha tenido menos repercusión social. Es que la Comisión de Enlace que representa a las cuatro entidades del sector, parece moverse ahora sin una estrategia política precisa, sin dar prioridad a su mensaje no sólo respecto al conjunto de la cadena agro-industrial sino hacia la sociedad en su conjunto. Los sectores autoconvocados están desbordando a la dirigencia y el margen político para el diálogo entre la Comisión de Enlace y su margen para ceder frente a un gobierno dispuesto a ceder poco es limitado.
Pero es ante todo la crisis global la que reduce la actividad económica, el ingreso por exportaciones, el superávit fiscal y la recaudación, potenciando conflictos sociales de diverso tipo. Es que la caja para atenderlos se ha reducido y en cambio quienes requieren asistencia -personas, sectores empresarios y sindicales, provincias, municipios, etc.- se han multiplicado.
El oficialismo se encuentra frente al cuadro más difícil desde que llegara al poder casi seis años atrás, en mayo de 2003.
El punto es qué estrategia de respuesta debe dar frente a este drástico cambio de situación. Es que un año atrás, en febrero de 2008, cuando todavía no se había precipitado el conflicto del campo y se estimaba que el país crecería 7%, era impensable la situación política que hoy vive el kirchnerismo.
El gran riesgo es que sufra un “lame duck” -pato herido en castellano- que es el nombre que se da en los EEUU al último tiempo del segundo mandato, cuando el Presidente ya no puede ser reelecto. Se pierde entonces el poder real, mes más o mes menos. Es la situación que vivió Bush en sus últimos meses.
La estrategia central del oficialismo, en consecuencia, debe ser reconstruir un horizonte creíble de que puede ganar las elecciones de 2009 y 2011. En caso contrario, las escisiones de multiplicarán y ello realimentará la percepción de que el Gobierno ha perdido el poder.
En política es como en los mercados: si tengo futuro tengo presente y perder el futuro es perder el presente. Así como los inversores suelen anticiparse a lo que creen que sucederá, en política puede suceder lo mismo.
Para evitarlo es necesario un cambio de actitud política. Frente al quiebre de la coalición oficialista y el aumento de la disidencia en el PJ, el ex presidente Kirchner podría aceptar la propuesta del senador Carlos Reutemann de elegir la fórmula presidencial de 2011 en internas abiertas y simultáneas en todos los partidos. Así lo dispone además una ley que no se aplicó en 2007. De esta manera, todos los disidentes podrían competir y plantear que lo importante es la unidad del peronismo, gane quien gane la interna que se realice.
Respecto al Vicepresidente, lo sensato es una reconciliación, aunque ésta sea limitada. Es que resulta imprescindible establecer un modus vivendi, ya que en caso contrario problemas como la negativa a que el Vice use aviones del estado en sus viajes o la orden al destacamento de Granaderos de Yapeyú, para que viaje a Buenos Aires de urgencia para no formar en el acto conmemorativo del natalicio de San Martín que preside Cobos, pueden complicar la situación.
En lo que hace a los conflictos sectoriales y sociales, el diálogo es la actitud necesaria y las concesiones graduales o parciales el camino a elegir. No es fácil para una administración Kirchner -incluyendo ambos períodos de gobierno-, que ha hecho del conflicto un instrumento para la construcción del poder.
Frente al cambio de situación, el oficialismo debe modificar su actitud política. Pero el problema es que la historia muestra que es más fácil que los líderes políticos cambien su ideología a que modifiquen su personalidad.