Las elecciones vascas y gallegas han tenido como protagonistas al PP en Galicia y a los constitucionalistas en el País Vasco. Pero no todo han sido alegrías.
El PSdeG y Touriño en Galicia junto a su socio de Gobierno, Anxo Quintana y el BNG, han perdido un escaño cada uno y han sido testigos de la coronación de Feijóo con una mayoría absoluta que algunos predecían. Dos escaños que han ido para un PP que recupera la comunidad gallega cuatro años después de que la coalición socialista-nacionalista rompiera con el dominio popular.
Emilio Pérez Touriño paga las consecuencias de una mala gestión del Gobierno bipartito. No quiso adelantar las elecciones tal y como le aconsejaba José Blanco desde Ferraz por lo que, ahora, tras la derrota, se ha visto obligado a asumir su responsabilidad y a dimitir de la Secretaría General del Partido Socialista de Galicia.

Pese a que en el País Vasco estaba en las quinielas que el PNV ganaría la mayor cantidad de escaños (30), lo cierto es que los nacionalistas no pueden cantar victoria, porque
han perdido escaños y porque han echado en falta votos que sí recibieron en 2005. El PSE con Patxi López a la cabeza y con 24 escaños -siete más que en 2005-
planta cara a un PNV y a un Ibarreche que, siga o no adelante un Gobierno constitucionalista, serán testigos de una Cámara Vasca con mayoría no nacionalista.
En el recuerdo queda la negativa del PSE a pactar para alcanzar la Lendakaritza. Sin embargo, la importancia de los 13 escaños alcanzados por el PP convierten a esta formación en la llave para terminar con tres décadas de nacionalismo y un reclamo para el PSOE para gobernar. También para el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez
Zapatero, sobre quien planea ahora la incertidumbre de pactar con su rival políticopese a las diferencias en antiterrorismo. La situación del País Vasco nada tiene que ver con la de Galicia, donde Feijóo llega con holgura a la Xunta, de la que se despide Touriño y con él el poder socialista en la región, lo que supone un barapalo para Zapatero, que pierde a uno de sus barones.
En una jornada electoral marcada por la normalidad, grupos de radicales han intentado boicotear unas elecciones que no contaban con ellos. Cuatro años después de que la formación PCTV -ilegalizada como ANV, D3M y Askatasuna- ganara 9 escaños, el brazo político de Eta no ha tenido ni voz ni voto. Su ausencia en la jornada electoral confirma la derrota de un ideario agotado.
Otro perdedor de la jornada electoral ha sido el coordinador general de Ezker Batuak (EB),
Javier Madrazo, que ha asumido como "malos" los resultados obtenidos por su formación. EB ha visto bajar de tres a uno el número de escaños en la nueva conformación del Parlamento Vasco. Y no sólo eso. Él mismo no se sentará en el Parlamento vasco al no haber revalidado su escaño por Vizcaya.
El presidente de Eusko Alkartasuna, Unai Ziarreta, tampoco ha salido bien parado de estos comicios. Como Madrazo no representará a sus electores en la Cámara autonómica. Por ello, ha puesto su cargo a disposición del partido y ha anunciado un congreso extraordinario para abril.