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El periodista que quiso ser presidente

martes 17 de marzo de 2009, 00:42h
Mauricio Funes, un reconocido periodista salvadoreño, cuyo rostro se hizo familiar en millones de hogares latinoamericanos por ser unos de los corresponsales de la cadena de noticias estadounidense CNN, prefirió dejar a un lado los micrófonos y las cámaras de televisión para llevar a su partido, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) a la cabeza del gobierno de El Salvador con el 51,21 por ciento de los votos, poniéndole un punto y final a 20 años de liderazgo hegemónico del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).

Aún cuando ya le tocaba el turno a la alternancia política en un país que en los últimos 26 años ha vivido bajo la sombra de uno de los peores conflictos civiles del siglo pasado, es indudable que la asunción al poder del FMLN, despierta los temores de la administración estadounidense que observa como las facciones del ala dura de la izquierda, en especial aquellas como el Frente Farabundo Martí, que nacieron de las armas y el conflicto guerrillero, comienzan a posicionarse con fuerza dentro del mapa latinoamericano.

No obstante, Funes, a diferencia de su homólogo Daniel Ortega, no es un líder que se haya formado en las filas del frente de batalla. Su batalla ha sido más a nivel político e ideológico, ya que el otrora corresponsal de CNN ha sabido capitalizar su credibilidad y sus habilidades como periodista para plantear el debate, bien sea dentro de la Asamblea como en los medios de comunicación.

Dicha cualidad le ha otorgado al presidente electo un estatus de “intelectual rebelde” que le ha sabido ganar el apoyo, tanto de sus seguidores de la izquierda salvadoreña y de los indecisos como de un significativo número de decepcionados, antes partidarios de ARENA.

Esperemos que este nuevo capítulo que se abre dentro de la historia de El Salvador, sea un ejemplo de centrismo e izquierda moderada como los casos de Uruguay, Brasil y Chile. De lo contrario, el país centroamericano -tan susceptible de la confrontación civil, a causa de su historia reciente- podría correr el riesgo de reabrir un capítulo que se cerró en 1992 con la firma de los Acuerdos de Paz.

La esperanza de los salvadoreños es que la elección de Mauricio Funes, consolide al FMLN como un movimiento que dejó atrás el radicalismo de la lucha armada para trabajar en pro de la democracia y no sea un artilugio político para imponer uno de los tantos regímenes autoritarios que tristemente están pululando por América Latina.

Esperemos que el periodista que fue capaz de ser noticia, sea tan buen profesional sentado en la silla presidencial como lo fue delante de las cámaras.
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