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El chapapote ha vuelto a Galicia

Olga González Alonso
sábado 28 de marzo de 2009, 17:57h
Sólo a una juez de un pueblo como Corcubión, un lugar perdido en la Costa da Morte de poco más de siete quilómetros cuadrados y dos mil habitantes, se le ocurre afirmar oficialmente que el entonces Gobierno del Partido Popular hizo muy bien en alejar el Prestige de las costas gallegas. Qué sabrá ella y dónde está Garzón.

Ha sido emitir el auto y el chapapote ha vuelto a Galicia. La Plataforma Nunca Máis, de la que nunca más se había sabido, ha resurgido de entre los restos de sus pancartas, abandonadas en un cajón desde que vieron cumplido su objetivo, que no era precisamente limpiar de fuel las costas, sino echar a Fraga de la Xunta, y ha puesto el grito en el cielo. Recurrirá la decisión de la jueza, sólo faltaba, porque "no se ajusta a derecho", se supone que al suyo, porque los informes en los que se basa no les valen y porque quien entonces mandó alejar el barco y ahora resulta exculpado no sabía lo que se traía entre manos, palabra de expertos.

El BNG, por supuesto, apoya la postura de los Nunca Máis y, mientras los montes gallegos vuelven a arder y empiezan a traer recuerdos de la que sí fue la mayor catástrofe ecológica y social de Galicia, los incendios de 2006 que, además de calcinar cien mil hectáreas de bosque, causaron la muerte de cuatro personas, se permiten sentenciar que quien gestionó y tomó decisiones en el desastre del petrolero debe asumir responsabilidades no sólo políticas, sino también penales. Lo dicen ellos, que fueron los que gestionaron y tomaron decisiones cuando lo de los fuegos de aquel verano negro y cuya asunción de responsabilidades se limitó a una comisión parlamentaria que no pasó de paripé y cuya conclusión, redactada antes de iniciar sus trabajos y deliberaciones, fue que lo habían hecho de cine. Y punto pelota.

Los socialistas, por su parte, han salido con su habitual sentido bipolar de la Justicia, que sólo les parece justa según les convenga a ellos, y han reducido la sentencia a unos "legajos", qué chulitos somos, que no van a servir, han advertido, para tapar lo mal que lo hicieron los gobernantes de entonces, porque los del PSOE saben que lo hicieron muy mal y eso va a misa por mucho que una jueza -de Corcubión, válgame el cielo, pero ¿dónde leches está Garzón?- diga que lo hicieron bien.

El también socialista –aunque ahora menos- presidente de la Xunta –aunque ya por poco-, Pérez Touriño, ha pedido nuevas diligencias al juzgado porque no le gusta, ha dicho textualmente, que se exculpe al gobierno del PP de aquella época, que es una razón como cualquier otra para recurrir una decisión judicial.

También han vertido su ración de chapapote los de la multinacional del ecologismo de Greenpeace, que para algo viven de eso. Y se han oído incluso voces de gente que de asuntos marítimos sabe poco más que distinguir un mejillón de un berberecho y de asuntos jurídicos ni eso, restando validez al auto porque lo que no puede ser es que se encargue de una instrucción de tanto calado y tantísimos folios de diligencias un juzgadito que lo único que ha hecho, dicen, es colapsarse. Como si los demás juzgados no estuvieran colapsados, que se lo pregunten a los jueces de la primera huelga del ramo en la historia de España. Y, claro, así pasa lo que pasa, que acaba tomando una decisión tan importante una juececilla en lugar de un superjuez como, vamos a poner por caso, Garzón.

En esta marea negra sólo faltaba una voz autorizada como la de la actual ministra de Fomento; y no se ha hecho esperar. La simpar Maleni ha acusado a los del PP de querer “sacar pecho”, total porque un juzgado les exculpa de lo que para ella fue “crear un desastre sobre el desastre”. Y decir para ella es decir para alguien que donde pone el ojo pone el socavón y a quien los túneles se le hunden con peores consecuencias de las que tuvo el hundimiento del Prestige.

Ante críticas tan numerosas y de tan alto nivel argumental, el PP, satisfecho con el auto, está, sin embargo, en inferioridad de condiciones para defenderse. Porque si fueran machistas, como los del PSOE, podrían decir aquello de que las muestras de desacuerdo con la decisión judicial se deben simplemente a que la juez que la ha adoptado es una mujer. Pero eso sólo les sirve a algunos para otros desastres, como lo de sacar las tropas de Kosovo a escondidas.
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