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La retirada de Kosovo: un problema de 'mal timing'

Luis Racionero
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luisracioneroterraes/13/13/19
lunes 30 de marzo de 2009, 21:21h
Me he acordado por segunda vez de las frases que Ortega pronunció en una conferencia en el Teatro de la Comedia bajo el título “Vieja y Nueva Política”, en 1914, lo cual que, como diría Umbral, son noventa y cinco años atrás: casi un siglo. O sea que yo no la oí, pero las he leído y se me quedaron en la memoria (histórica).

“Es muy fácil halagar a la muchedumbre, decir que se reembarquen las tropas, que vengan las tropas. Esta es una idea que anda por el aire y que hay una porción de políticos que van a la carrera a ver si la atrapan y la pueden poner en su solapa para hacer de ella un programa político”.

Es evidente que ZP y Chacón la han atrapado al vuelo y como progres pacifistas que son, deciden apuntarse el tanto. En vez de eso les ha caído un chaparrón de repulsa internacional que ha dejado desteñido el prestigio de España.

“Que no haya guerras –sigue Ortega – de ninguna clase es un tema santo de propaganda social, de humana religión, de cultura, pero no una posición política con sentido. En política sólo cabe oponerse a esta guerra, aquella guerra, y constantemente, oponerse por las razones concretas que en cada caso se dan, no por la razón abstracta que existe contra toda guerra. Conclúyase, pues, la guerra ésta; pero dígase por qué. Pero no se concluya una guerra por la misma razón que se comenzó: porque sí. Ya que no sabíamos por qué fuimos, sepamos por qué volvimos”.

Pónganse en el lugar de la OTAN y de USA y piensen qué haríamos con un aliado que decide largarse precipitadamente, sin respetar los plazos que él mismo se había puesto. La política es el arte de lo posible, pero algunas cosas que son posibles resultan inoportunas y perjudiciales, como esta evacuación precoz propia de adolescentes políticos y ministros de “Operación Triunfo”.

En política, el “timing” es todo. “La traición es una cuestión de fechas” advertía Talleyrand. La sabiduría es un don de acción, decía Madariaga: consiste en hacer lo adecuado en el momento oportuno. Los taoístas llaman wu-wei a la no acción creativa o acción sin intención, consiste en fluir con los acontecimientos y dar leves toques al timón de la realidad, pero nunca nadar contra corriente, ni dando la nota. No puede ser bueno que se opine en las cancillerías que “España se va siempre”. Un poco más de Tantra Yoga no les vendría mal a los que deciden estas precipitadas retiradas.

Luis Racionero

Escritor

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