Yak-42: jugar con vidas ajenas
martes 31 de marzo de 2009, 22:13h
Los testimonios que se van conociendo a diario en el juicio sobre el funesto accidente del Yak-42, en el que murieron sesenta y dos militares españoles, son una muestra de una gestión absolutamente negligente, no sólo en el proceso de identificación de los cadáveres, que es una de las cuestiones principales que se juzga, sino especialmente en todo lo que tiene que ver con la logística de las tropas.
Aparentemente una cuestión menor, sobre todo cuando estamos hablando de tantas pérdidas de vidas humanas, son las noticias que se han conocido sobre el proceso de contratación del avión, pues se habla de que hubo hasta siete subcontratas, pero es aquí donde está la clave, en mi modesto parecer, de todo, y lo que muestra de forma más evidente el porqué del intento del Gobierno de Aznar de pasar página cuanto antes sobre este desgraciado suceso.
Para que lo entienda todo el mundo. En cada una de las subcontratas, el nivel de calidad del transporte se reducía mientras el dinero público quedaba dilapidado en comisiones, pues el precio acordado inicialmente para el transporte de tropas quedaba sustancialmente reducido al final del proceso múltiple de subcontratación. No sé si de aquí se pueden derivar implicaciones delictivas, que supongo el tribunal dirimirá en su momento, pero es evidente que hay implicaciones políticas y morales por parte de todos los que gestionaban la logística de las tropas, los cuales tenían que ser conscientes de esta situación.
El PP no supo hacer frente con dignidad a esta tragedia y mantuvo a un ministro desacreditado por sus actuaciones, que si no era consciente de en qué condiciones se realizaba el transporte de las tropas, debía haber exigido responsabilidades a sus subordinados hasta las últimas consecuencias y, luego, haberse marchado por no haber sabido controlar una cuestión que a priori se podría haber considerado menor pero que se convirtió en mayor en el momento en que sesenta y dos personas murieron. Y si el ministro era consciente, debería haber dimitido después de haber dado la cara ante las familias. El patriotismo, si es sólo retórica, es vano.
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Profesor de Historia del Pensamiento Político
JAVIER ZAMORA es licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Derecho por la Universidad de León, ha completado su formación con estancias de investigación en el Massachusetts Institute of Technology, el Max-Planck Institut für Geschichte y el Colegio de México.
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