Zapatero: una letra a plazo fijo
martes 07 de abril de 2009, 20:16h
Todo Gobierno merece un tiempo de crédito para ver cómo actúa, qué medidas toma, como ejecuta los mandatos parlamentarios... Toca dar la enhorabuena a los nuevos ministros y desearles suerte, pero en una situación como la actual la gente espera evidentemente algo más que nuevas caras (algunas, por cierto, muy -no sé si demasiado- conocidas). Con esta remodelación, Zapatero ha firmado una letra a plazo fijo, pero hay que estar atentos al vencimiento. Veremos si la apuesta le sale bien y cuándo caduca. Las elecciones europeas pueden ser un buen pulsómetro.
La remodelación del Ejecutivo es profunda, pero quizá menos de lo esperado y desconcertante en las formas. Primero, porque durante los últimos días ha dado la impresión de que venía impuesta desde de la calle Ferraz (y además ensombrecía uno de los pocos éxitos de Zapatero en política internacional) y, segundo, porque el presidente da marcha atrás de iniciativas tomadas hace, en algunos casos, menos de un año, como la creación del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte, que apenas ha tenido tiempo de consolidar un modelo como el británico en el que en su día se inspiró. Quizá sea razonable la vuelta atrás y vincular las políticas sociales a Sanidad (Ministerio con pocas competencias porque la mayoría de este ámbito están delegadas a las Comunidades Autónomas) y que las cuestiones universitarias retornen a Educación, pero es Zapatero quien lo impuso en su día y quien lo descompone ahora, en ambos casos, sin llegar arreglarlo del todo, pues se mantiene el Ministerio de Ciencia e Innovación a pesar de que pierde las competencias de Universidades y otras le son discutidas por Industria, en un momento en que la reducción de los gastos públicos corrientes debería ser un objetivo firme del Gobierno. Habrá que ver si hay una verdadera coordinación en las políticas de investigación, que tienen que ser la base de la transformación del modelo productivo español para alcanzar una verdadera sociedad del conocimiento. ¿Tiene sentido mantener Vivienda e Igualdad? Hubiera sido mejor aprovechar la remodelación para pasar las competencias de Igualdad al nuevo Ministerio de Sanidad y Política Social, y las de Vivienda a Fomento, en aras de la reducción de gastos.
Por otro lado, Zapatero se deshace de ministros con un perfil profesional exitoso en sus áreas de trabajo como César Antonio Molina y Bernat Soria, cuyas carreras ministeriales han sido efímeras, sin que haya motivos aparentes para su cese, más allá de que algunas voces del Partido hayan denunciado su bajo perfil político. Aquí la mano de Ferraz parece haber tenido mucho que ver en el cambio. Mercedes Cabrera presenta un perfil parecido a estos dos ministros, pero su presencia en el Gabinete ha sido algo mayor, y tras su paso por el Congreso. Su sustituto, Ángel Gabilondo, responde también a este mismo perfil de profesional exitoso en sus materias, especialmente en su gestión de la Universidad Autónoma de Madrid. Gabilondo ha sabido siempre estar más allá de la física, sin despreocuparse de ésta. Esperemos que tenga suerte, porque la educación requiere de una vez políticas consensuadas y estables que garanticen la calidad a largo plazo. Con Ángeles González Sinde, Zapatero parece querer movilizar a un sector, el de la cultura, que fue un apoyo fundamental para su carrera política y que últimamente se mostraba más apático con algunas políticas del Gobierno.
Finalmente, el nuevo Gobierno Zapatero opta por un perfil más político, del que quisiera dejar fuera la gestión de la crisis económica con una vicepresidenta de perfil técnico como Elena Salgado, pero eso parece bastante difícil y la oposición no va a cerrar ese flanco fácilmente. El presidente se rodea en el nuevo Ejecutivo con los pesos pesados del PSOE: Manuel Chaves, José Blanco y Trinidad Jiménez, que asumen así de una forma solidaria la apuesta de Zapatero. Que un expresidente de Comunidad Autónoma tenga ahora que negociar con el resto de Comunidades y llegar a acuerdos con ellas, parece a priori complicado y los roces con algunas han sido de traca, pero Chaves tiene suficiente experiencia para moverse por esas aguas procelosas y es importante que en un país tan descentralizado como España haya un ministerio que coordine las políticas autonómicas y las centrales.
José Blanco y Trinidad Jiménez, tantas veces anunciados en la quinielas periodísticas, consiguen por fin un ministerio, que esperemos gestionen con sabiduría.
La remodelación gubernamental es, en fin, menos profunda de lo esperado en vista del panorama político y económico presente, y en algunos aspectos desconcertante, pero quizá es que la macrofundación de Caldera, aquel famoso pensatorio del PSOE -¿recuerdan?-, haya empezado a dar sus frutos hacia una Nueva Vía.
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Profesor de Historia del Pensamiento Político
JAVIER ZAMORA es licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Derecho por la Universidad de León, ha completado su formación con estancias de investigación en el Massachusetts Institute of Technology, el Max-Planck Institut für Geschichte y el Colegio de México.
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