Talavante y otros inventos
domingo 19 de abril de 2009, 18:36h
Semana de encuentros entre toreros por dirimir cuitas. Semana Santa, de pasión, culminada en un Domingo de Resurrección, fecha clásica en el calendario taurino.
Algunas funciones se anuncian como mano a mano cuando deberían rezar como corridas de dos toreros, por que cada uno va a lo suyo. Un invento que ya seduce a pocos. Lo mismo ocurre con las corridas concurso….de retales y desechos, tal que en Las Ventas el espectáculo del D después de Resurrección. Otras tretas son abaratar costos y poner en duelo a dos figuras homogéneas con un telonero por delante que devalúa el evento. En este postulado no es ajena la responsabilidad dolosa de las “figuras” en exigir un torero veterano abriendo cartel sin asumir su responsabilidad. Así en Málaga, salvo Ponce –que es otra historia-, como ocurre en todo el orbe, es de imposible cumplimiento ver a José Tomás no solo medirse a Perera, si no que ambos lo hagan con otro espada de los de morder dentro de su ambiente de expectación: Castella o El Juli, por ejemplo. Ocurre en el rejoneo, limitadas las confrontaciones a dos a dos que se sintetizan en la cumbre con Hermoso y Ventura, sin sitio para que alternen con ellos Andy, Galán o cualquier joven con ambiciones.
Francia no es ajena a duelos. El viernes en Arles un particular mano a mano entre franceses, dos, no hay más, que terminó en empate: tres orejas cada uno repartidas en tres toros por coleta. No es para tirar cohetes pero le sirve a Juan Bautista para creerse delfín y ansiar más de ese pedido, Castella, no lo compra, le desprecia. Un Napoleón refugiado cada vez más de forma exclusiva en el valor -espartano, cierto- para salir airoso de las escaramuzas con los mediáticos como la llamada corrida Picassiana del sábado en Málaga, que se promocionó y se difundió como espectáculo ¿histórico?, cuando no era otra cosa más que un invento de atrezzo para cuadrar las cuentas del paquete de fin de semana (JT versus Perera).
En la Maestranza, Agua. La culpa, como siempre, los toros de Zalduendo. Sí, al parecer, hubo uno bueno, y le ha tocado a Morante, pues ni por esas.
El Cid y Morante se encontraron en el primer play off de los varios por ostentar ser la "figura en Sevilla". Torero de Sevilla, es otra cosa, y en algunos momentos, otra cosita. Figura es El Cid. En Sevilla, en Madrid, en Bilbao, en Pamplona, Zaragoza...etc. Por el momento. Todo es susceptible de caducidad.
En Madrid, Talavante rivalizaba consigo mismo en busca de su resurrección de categoría de figura que comenzó prematuramente a alcanzar de novillero jugando a su favor el factor sorpresa. Categoría, impostora, después revalidada por ilustres revisteros en tal día como el domingo y en esa plaza de Madrid ahora hace dos años con dos aldabonazos anteriores en Fallas y en Sevilla, con frescura pero con gran precariedad... Luego, lógico, atravesar el desierto.......y seguir con las mismas carencias y falta de recursos. Los toros de Cuvillo pagan los platos rotos. Y hubo toros buenos, mejores (en blando, muy para el torero) y regulares para saldar balance más alentador, al menos para sus voluntaristas promotores de pluma, micrófono y 625 líneas.
En la recién ascendida Málaga encontró refugio José Tomás para desestigmatizarse, aunque sea por un día, como torero de plazas de segunda, y medirse con los de su estirpe, tal que Perera. Y en Málaga sí, a pesar del viento y con buena corrida de Cuvillo, vaya por Dios, los malos los dejó para el foro, Perera ha apretado a José Tomás, lo ha rebasado por momentos en valor y los dos, en torerazos, han reivindicado en un domingo antipático de toros y viento la sal y la pimienta de este espectáculo que se rige por la lógica en la que se basa la demanda del público: la rivalidad en estado puro.
Los inventos, como la mentira, tienen las patas muy cortas. Y el toreo actual, visto lo visto, cada vez se asemeja más al póquer: cuatro ases (Ponce, Juli, Perera, José Tomás) y algún comodín. Y mucho pase en falso y juego de farol.
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Crítico taurino y Periodista
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