Argentina: Kirchner contra el campo
jueves 23 de abril de 2009, 01:35h
La crisis del campo vuelve a agitar la situación política y económica de Argentina. En un acto político en la ciudad bonaerense de Mar de Ajó, el ex presidente Néstor Kirchner ha calentado el ambiente afirmando que “no le interesan las patronales rurales”, después de que los dirigentes agropecuarios le pidieran “una reunión urgente” para plantearle los reclamos del sector. Desde hace más de un año, el campo y el Gobierno están enfrentados. Hace varias semanas, concluyó la séptima huelga comercial desde que se inició el conflicto (marzo de 2008), cuando el Ejecutivo impuso un esquema de impuestos móviles a las exportaciones de granos que fue rechazado por el Parlamento, tras lo cual las alícuotas volvieron a ser fijas.
La decisión de los dirigentes de las cuatro principales patronales del campo de negociar un acuerdo con Néstor Kirchner, ex presidente y esposo de la actual mandataria, Cristina Fernández, revela una doble realidad. En primer lugar, que el esposo-en-la-sombra sigue siendo el verdadero mandatario en Argentina. Tanto que su presencia socava legitimidad y prestigio a Cristina, quitándole credibilidad y poniendo en discusión su independencia a la hora de tomar decisiones. En segundo lugar, el campo parece consciente que la única manera para solucionar la actual situación consiste en lograr una política agropecuaria nacional, concertada con el Gobierno y aceptada por las patronales agrarias. Sin embargo, las palabras de Kirchner podrían tener graves consecuencias: para empezar porque parece posible una nueva huelga que paralice la actividad económica nacional; y, además, la reacción poco conciliadora de Kirchner podría desestabilizar el ya fragmentado oficialismo que, en las últimas semanas, ha parecido debilitado y desestabilizado por las deserciones en el peronismo.
Finalmente, resulta evidente que representantes del Gobierno y del campo deben buscar una solución eficaz al problema y evitar acuerdos-panacea que, temporalmente, parecen satisfactorios para ambas partes. Las partes en causa deben abordar el tema en su totalidad (desde los gravámenes a las exportaciones de granos a los impuestos a las exportaciones de soja, trigo, girasol y maíz), promoviendo el debate en el Parlamento, sede adecuada para este tipo de discusión. El Gobierno no debe olvidar que, Argentina, uno de los mayores productores y exportadores mundiales de alimentos, sufrió el año pasado millonarias pérdidas por las huelgas agropecuarias y los bloqueos de rutas que llevaron a cabo los productores rurales. Con todo, el matrimonio presidencial aún no parece capaz de gestionar este conflicto, agravando una crisis cuyas consecuencias las sufren en todo el país.