
El
Real Decreto 416/2006 de Organización y Despliegue de la Fuerza del
Ejército de Tierra, de la
Armada, del
Ejército del Aire y la
Unidad Militar de Emergencias ha generado preocupación en Melilla. Se trata de un plan de Defensa que pretende “un nuevo diseño más racional que garantice una mayor seguridad para todo el país”, basado en la reducción de mandos y en el aumento de militares de tropa y marinería. Sin embargo, centenares de militares melillenses, con sus respectivas familias, se han visto obligados a la jubilación o al abandono de la ciudad en busca de otro destino. Entretanto, y desde el 1 de enero de 2007, ningún nuevo profesional se ha incorporado a las tropas.
Juan José Imbroda, presidente de Melilla (PP), ha hecho de la causa una bandera y hace un par de semanas dio cuenta de los hechos a la ministra del ramo en el
Senado:
“En Melilla no hay ni mandos ni soldados”, denunció ante
Carme Chacón.
EL IMPARCIAL se ha puesto en contacto con Imbroda, quien no oculta su disgusto. Tampoco cesa de recordar que la Ciudad Autónoma “no puede ser considerada como Cuenca o Albacete” en materia de Defensa. Tal y como manifestó el popular a Chacón en la
Cámara Alta, lamenta la marcha forzada de 183 familias de Melilla -el 1 por ciento de su población- debido a la disolución de la
Segunda Bandera del tercio Gran Capitán de la Legión.
Voces de la oposición en la ciudad consultadas por este periódico, además de la propia Chacón, consideran que la de Imbroda es una actitud kamikaze que pocos comprenden ya que, una vez concluido el plan de reestructuración de los Ejércitos, Melilla contará con más presencia militar que en 2006. Pero el presidente apunta un hecho que el Ministerio no ha sabido desmentir: a día de hoy, y desde el 1 de enero de 2007, no ha llegado ningún nuevo soldado frente a los que han partido a otro destino. Esto contrasta con las promesas que Defensa hizo a los afectados hace unos meses en un comunicado, según el cual el personal damnificado por el
Plan de Transición podría continuar en Melilla "completando las plantillas de otras unidades".
De “soldaditos” y capitanesImbroda insiste a este periódico: la reestructuración concluye en 2010, y “ni en todo 2007, ni en todo 2008, ni en lo que va de 2009, Defensa ha enviado un solo soldado a Melilla”. El presidente de la Ciudad cree que “lo único bueno que hizo Chacón fue destituir a la cúpula anterior”. La actual, dice, “se ha encontrado con esto y está en desacuerdo”.
“Se está produciendo una reducción de unidades militares, sobre todo de mandos, desde cabo primero a coronel”, lamenta Imbroda. En este sentido,
Mustafá Aberchán, líder del partido de la oposición
Coalición por Melilla, responde al popular a través de este periódico y le espeta que “tan digno es el soldadito como el capitán”. Según
Aberchán, “cuando se acerca una cita electoral, el PP, muy a menudo, dirige su discurso al sector supuestamente de derechas, que es la población del Ejército”. Así, el líder del principal partido de la oposición local ve toda crítica al Plan como “declaraciones interesadas” en la antesala de las elecciones europeas –a pesar de que se trate de una reivindicación que viene de lejos- y destaca que, una vez se cumpla, las tropas estarán “mejor organizadas y en mejores condiciones”.
En la práctica, la delegación de Gobierno de la
Ciudad Autónoma concretó que se verían afectados una
Batería de Adquisición de Objetivos, una
Bandera de la Legión, una
Compañía de Defensa Contracarros, un
Batallón de Transmisiones que se transformará en Compañía y a la
Plana Mayor de Mando de Regimiento de Ingenieros. En lo referente a Cuadros de Mando, las unidades afectadas contarán con una plantilla cercana a los 400 profesionales frente a las 410 actuales. Respecto a la Tropa, la nueva plantilla de las unidades citadas por el Plan rondará los 2.500 militares. Hasta ahora eran unos 2.000. El
Jefe del Estado Mayor del Ejército,
Fulgencio Coll, en una visita a la ciudad, concretó todas las cifras en una frase: “Habrá una reducción de mandos pero un aumento en militares de tropa y marinería”.
El Ministerio no quiere menospreciar el valor tangible y simbólico de las tropas en
Melilla y asegura que “sigue y seguirá siendo una plaza clave para la defensa nacional, con su gran tradición militar y su carga histórica”. Sin embargo, el desasosiego se acrecienta cada vez que una familia abandona su hogar y cada día que pasa sin que se vislumbre una respuesta.
Imbroda conoce el día en el que todo debe estar según reza el Plan, y contempla la situación, con un ojo puesto en el calendario, como una cuenta atrás. “El 1 de enero de 2010 vence el plazo”, sentencia.