Cerco al español: limitaciones contra los niños catalanes
viernes 08 de mayo de 2009, 23:58h
Hace pocos días se conocía el penúltimo atentado lingüístico perpetrado desde el parlamento catalán en contra del castellano, lengua ésta tan española como el catalán, gallego o vascuence. La aquiescencia de Gobierno y oposición nacionalista, al más puro estilo del filibusterismo parlamentario, daba lugar a la aprobación del proyecto de la Ley de Educación de Cataluña (LEC), a través de la cual la Comunidad Autónoma pretende legitimar el acoso y derribo al castellano. Una de sus primeras consecuencias será la imposibilidad de que se imparta una tercera hora de castellano en los colegios catalanes. Como si tres horas a la semana en la lengua oficial de España fueran perniciosas para los escolares catalanes.
Algo tan básico como la posibilidad de expresarse en la lengua materna -y oficial, conviene insistir en ello- está en peligro en una parte de España. En realidad –y para ser más exactos- lo que dentro de una generación estará en cuestión, será la capacidad de expresarse correctamente en castellano de una proporción significativa de jóvenes catalanes: porque el castellano se conoce fuera de España como español precisamente por ser un idioma universal en expansión, hablado por más de 400 millones de habitantes. No es, pues, la lengua de Cervantes lo que corre peligro. Los penalizados por tanto desatino nacionalista son los catalanes.
Algo que no parece inquietar a los socialistas en versión zapaterista, prestos a seguir y defender a capa y espada estas iniciativa sectarias, autoritarias y aldeanas de sus socios nacionalistas. No les basta con que el Estatut esté recurrido ante el Tribunal Constitucional, ni con los reales decretos que facultan a Educación para que pueda efectuarse una reserva del 55 por ciento de la enseñanza obligatoria. Tampoco parece afectarles la sentencia del Tribunal Supremo que insta a la Generalidad a que los padres puedan escoger la lengua en la que desean escolarizar a sus hijos. Nada de esto les importa.
Es aberrante y ridículo a partes iguales. Nadie puede aducir que la presencia del catalán en Cataluña esté en peligro. Antes al contrario, los letreros en catalán son mayoría y todas las comunicaciones oficiales se realizan en catalán. La coexistencia de dos lenguas, cooficiales y españolas ambas, es una muestra más de la riqueza cultural española y no debería suscitar problema alguno. La mayoría de la ciudadanía apoya medidas de impulso y discriminación positiva del catalán. Lo intolerable es imponer, prohibir, limitar y perseguir una lengua internacional que es también la del Estado. Y lo inconcebible es que un partido que se dice socialista apoye y lidere medidas de naturaleza tan reaccionaria.