El amigo Obama
martes 19 de mayo de 2009, 20:37h
Corren tiempos de incertidumbre, nadie está seguro, salvo el enlace sindical. Los despidos masivos, la creciente necesidad de buscar cualquier refugio que dé estabilidad. Y sin embargo, nada hay a lo que aferrarse. El gobierno no aplica las medidas adecuadas para disminuir la enorme tasa de paro existente, más aún insiste en una política de gasto público sin plan de aprovechamiento, que hipoteca a un estado en el que ya nadie confía. No se estimula el consumo y se grava a las clases medias. La crisis internacional ya no es excusa.
A EE.UU. también se le resiste la crisis, pero las medidas de salvamento del sistema son constantes y consensuadas con el partido Republicano. Envidia sana es ver como los dos grandes partidos de ese país se alían para encauzar la economía patria.
Obama, deseado alter ego de Zapatero, no se vincula en nada a éste. Parece que la era diplomática Bush se sucede en la actual administración norteamericana. Pero ¿por qué? La respuesta es sencilla: pérdida de respeto. Mientras Zapatero ofendía a los Estados Unidos sin levantarse ante su bandera, mientras sacaba a las tropas de Irak sin decirlo ni coordinarlo con nadie, mientras corría detrás de todos para un asiento en el anfiteatro del G-20, mientras decidía sacar las tropas de Kosovo de igual manera que en Irak, mientras intentaba contentar a todo el mundo con la Alianza de Civilizaciones; Obama ha tomado decisiones difíciles que le han hecho romper con sus compromisos electorales y colisionar diplomáticamente con otros estados por el bien de su país. Esta actitud no la contempla Zapatero, respecto de España, con el propósito de contentar a sus radicales, piezas clave del triunfo electoral.
Verbi gracia, Obama ha presionado a Pakistán para que dé cera a los talibanes dentro de sus fronteras, se ha visto obligado a mantener los oscuros tribunales militares en Guantánamo, no ha desclasificado los documentos sobre abusos en Irak, ha incumplido los compromisos de la cumbre del G-20 y se ha enfrentado a Israel para que desista de implantar asentamientos en territorio palestino y para que se avenga al plan de paz que reconoce un estado palestino.
La diferencia entre los gobiernos de España y de Estados Unidos reside en que, este último, toma decisiones en beneficio de la nación, mientras que en España las decisiones son tomadas en pos de amarrar butaca y coche oficial, mientras se esgrime una sonrisa permanente.
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Abogado
CARLOS LORING es licenciado en Derecho, diplomado en Gestión Empresarial, y MBA en e-Business por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE)
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