Rubbish University
Martín-Miguel Rubio Esteban
viernes 29 de mayo de 2009, 22:52h
En sólo doce años se han cuadruplicado en España el número de universidades, y con ello hemos conseguido crear la urdimbre o trama de universidades peor del mundo. Ninguna universidad española se encuentra hoy entre las cien mejores universidades del mundo. Ni la legendaria y antaño prestigiosa Salamanca, ni Sevilla, ni Granada, ni Valladolid, ni Valencia, ni Santiago, ni las de Madrid, ni las de Barcelona. Nada. Absolutamente nada. La distribución irracional del dinero público, su pantagruélico derroche (“este dinero no es de nadie”) entre docenas de microuniversidades – que lo democrático para la demagogia gobernante es que cada pueblo o villorrio de España tenga su universidad – ha sumido a la universidad española entre las peores del mundo; precisamente ahora que tanto necesitamos el esfuerzo universitario en el desarrollo tecnológico de nuestro país.
La diferencia que ya existe entre el universitario docente mayor de cuarenta años y el menor se va haciendo abismal a favor del más viejo. Es decir, en vez de mejorar nuestra profesionalidad y calidad educativa, se empeora. Hace años, cuando el cliente preguntaba a su abogado si tenían posibilidades de ganar el pleito, el abogado solía acertar, si era sincero, con su cliente, pues conocía la “escuela” del juez y su coherencia intelectual. Ahora ya no. Ahora la pésima formación jurídica de nuestros jueces hace que la sentencia dependa de la suerte. “Según le dé a su Señoría. Es que no sabe.” Nada hay más aleatorio que los resultados o decisiones de la ignorancia.
El erario público se ha derrrochado a raudales en crear centenares de facultades con los recursos e infraestructura de un Instituto de Enseñanzas Medias; y hoy en España, en este momento de crisis ni hay suficientes profesionales cualificados, ni altos cuadros técnicos. ¿Y por qué no se hace lo más sensato? Que se cierren las universidades, y con el ahorro presupuestario que esto entrañe, se concedan masivamente becas a los bachilleres para que puedan aprender algo útil y beneficioso para la patria en las cien mejores universidades del mundo. Sin duda España progresaría y podría salir alguna vez de la crisis zapateresca. Porque es evidente que nuestro futuro cultural y económico, naconal, lo mismo que en la época de Carlos III, depende de las becas para estudiar en el extranjero.
José Luis López Aranguren decía hace más de veinte años que si se cerrasen todas las universidades de España la cultura española y la investigación no notarían para nada su falta. Hoy además aliviarían de forma radical el dramático déficil presupuestario. La crisis económica de España no está para poder soportar mucho tiempo estos lujos de rubbish universities.
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Doctor en Filología Clásica
MARTÍN-MIGUEL RUBIO es escritor y catedrático de Latín
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