¿Hacia un nuevo Pacto de Varsovia?
lunes 15 de junio de 2009, 08:39h
Moscú era escenario ayer domingo de la cumbre de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva -OTSC-, alianza postsoviética liderada por Bielorrusia -que se ausento a la cita de ayer por desavenencias comerciales-, Armenia, Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán, Uzbekistán y la propia Rusia, nació en un principio con el fin de luchar contra el crimen organizado, problema éste de una magnitud preocupante en las ex repúblicas soviéticas. Pero en febrero de este mismo año, los países miembros de la OTSC firmaron un documento por el que se aprueba la creación de la Fuerza Colectiva de Reacción Rápida; o lo que es lo mismo, un cuerpo militar plurinacional.
Nadie cuestiona las relaciones que un grupo de estados soberanos puedan establecer entre sí. Lo que resulta más inquietante es la intención rusa de crear una fuerza militar que recuerda vivamente a lo que fuera el Pacto de Varsovia, cuyas tensas relaciones con su homólogo occidental, la OTAN, fueron una constante durante toda la Guerra Fría. La política exterior de Bush, tan denostada en ocasiones, tuvo una serie de éxitos incontestables en Europa, con la inclusión de países del antiguo Telón de Acero en la estructura atlántica -Polonia, Bulgaria y las repúblicas bálticas entre otras-. Entonces, Washington ya era consciente de los movimientos que Vladimir Putin empezaba a pergeñar a través de su títere Dimitri Medvedev, y tomó medidas. Ese es ahora el reto principal no sólo de Obama, sino de una Unión Europea a la que le cuesta sobremanera unificar posiciones en materia exterior. En manos de Washington y Bruselas está el que a las puertas de Europa no prospere una alianza agresiva, a la que bien podrían sumarse países como Irán. La amenaza es muy seria como para ignorarla.