Y si Berlusconi paga…
Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 21 de junio de 2009, 16:12h
Pues nada. No puedo dejarle en paz ni esta semana: parece que hayan destapado la caja de Pandora de la vida privada de Berlusconi y no hacen más que salir nuevas revelaciones. Desde hace siete semanas, asistimos lentamente, pero progresivamente, a nuevas revelaciones sobre la vida público-privada del primer ministro de Italia: desde la fiesta de Casoria a los encuentros “presuntamente” castos con la menor, desde los books fotográficos sobre la mesita de noche a 5000 fotos de Villa Certosa con mujeres en topless, desde los cuestionados vuelos de estado al pito de Topolanek. Bueno, la nueva noticia de esta semana: la magistratura de Bari está investigando algunas escuchas telefónicas interceptadas por la Policía en las que se habla de supuestos pagos a las jóvenes invitadas a las fiestas del primer ministro Berlusconi. Pese a que la investigación versa sobre un caso de irregularidades en contratos de material hospitalario, la acusación para Berlusconi es un poquito más grave, ya que se perfila el delito de “inducción a la prostitución” por parte del hombre que cándidamente repite “trabajo exclusivamente por el bien del país”. Pero ¿de qué país está hablando?
Mientras los principales medios de comunicación nacional intentan quitarle “hierro” a la cuestión, tratado el tema sólo como una investigación sobre unas supuestas concesiones ilícitas a una empresa del sector de la sanidad, la estrategia de Berlusconi es siempre la misma: la mejor defensa, es el ataque, acusando de “basura y falsedad” a las noticias, repitiendo que se defenderá hasta la muerte (no tire la cuerda que ya tiene sus años…), que la magistratura es roja (¿no será daltónico?), que la culpa es de D’Alema que, por fin, ha dicho algo de izquierda. Sin embargo, merece la pena destacar las declaraciones de Ghedini, fiel abogado de Berlusconi: “Aunque fueran verdad las declaraciones de esta chica, el primer ministro sería sólo el usuario final y, por tanto, no sería penalmente perseguible”. El honor está salvo: se trata sólo del uso de un servicio, como ir a Correos. Además, el Cavaliere es el usuario final, ha “comprado” un producto ya terminado. No ha obligado nadie y, entre gentilhombre, el vil dinero es una cosita de poco: le ha hecho sólo un regalo a cambio de un servicio. Es igual que cuando en algunos países de América Latina, te acuestas con una chica y luego te pide sólo el dinero para el taxi, 200 dólares: es verdaderamente un servicio.
Ya son cuatro las jóvenes que aseguran haber recibido dinero por acudir a las fiestas de Silvio. A las chicas se les pagaba 2000 euros si se quedaban a dormir en el Palacio Grazioli o 1000 si se iban antes: no sé si pensar que el Cavaliere sufra de insomnio como el que suscribe y aprecia, económicamente y no, la compañía de estás señoritas o bien quería que se quedasen con él para recoger la villa después de la fiesta. Pero bueno, si es por el bien del país que no duerma solo, me parece correcto. De todas formas, ¡jovar! Creo que en mi vida sólo una vez he pagado a alguien para que asistiese a una fiesta mía: fue a un payaso. Que raro, parece que esta vez al payaso le haya tocado pagar.
El premier vive una vida desordenada -quizás no haya fichado a Ronaldiño por eso: ¡Le faltaba un compañero de juerga marchoso!-, putera dirían algunos, de moral desviada otros, con poco decoro todos. ¿De qué credibilidad goza este hombre? Aunque la pregunta, que me persigue, es otra: ¿Qué más debe pasar para que se cuestione seriamente la actividad política de este personaje? Es tan difícil darse cuenta de que no representa la solución a la endémica y atávica crisis italiana, sino un problema más para el país y que está convirtiendo a Italia en un drama mundial. Pedirle que dimita, me parece lógico pero irreal en un país como Italia donde esta praxis está más que en desuso y los políticos se agarran a las poltronas como fieras, pero, no puedo evitar de preguntarme que tiene que hacer para que se le obligue a presentarse en las Cámaras y explicar todo lo que está pasando.
En una democracia moderna, un primer ministro debe dar explicaciones al Parlamento cuando comete algún delito o se le cuestiona. A ver, motivos sobran: en los últimos años, meses, a Berlusconi se le ha acusado de mentir (si de verdad conoció Noemi hace 10 años a un desfile de moda, voy ya marcando el 911: la chica tenía 8 añitos y no se trata de “de gustibus…”), de uso privado de un bien público (volare, oh, oh), de una condena judicial (el caso Mills), de falsificación de balances (Proceso Lentini), de falso testimonio, de tráfico de droga (ya en 1983: todo el mundo tiene un pasado del que no puede sentirse orgulloso…), de pago de sobornos (¡Uff! ¡Ay, cuántas veces!), de participación en asociación mafiosa (¡Fíjate que curriculum de todo respeto! ¡Ya respeto, respeto!) y de otras cosas menores como fraude fiscal, difamación agravada por el uso de la televisión o corrupción judicial. ¿Queda algo? Pues, todavía no ha matado nadie…o quizás no lo sabemos. Bueno, siento haberle atacado tanto: que se consuele con una chiquilla…
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Politólogo
Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset
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