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Rebelión en Galicia

María Cano
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mariacanoelimparciales/10/5/10/22
domingo 28 de junio de 2009, 20:24h
A los españoles no nos gusta llevarnos bien. No hacen falta unas elecciones amañadas y sazonadas con censura mediática y algo de violencia que sirvan de escarmiento al populacho, como en Irán; o que el Ejército secuestre al presidente y saque los tanques a la calle, como en Honduras.

No, demasiado épico para los españoles del siglo XXI. Parece que eso del Estado de Derecho y de la Democracia, que tanto bien han hecho a la convivencia, a los valores y al país, en general, al españolito, en particular, le resulta demasiado tedioso y prefiere librar pequeñas batallas como si de un deporte nacional se tratara.

La última, en Galicia, este fin de semana. El político, ensayista y catedrático de Economía Xosé Manuel Beiras Torrado aseguró, al recibir el premio honorífico "Trasalba", que Galicia no es el país de los enanos pero que “los enanos proliferan y se suben al poder para destruir el país con medidas de exterminio idiomático".

Vamos por partes. En primer lugar, alguien cercano al señor Beiras debería recomendarle que visite con urgencia al oculista, porque el señor Feijóo nunca fue el más alto de su clase, pero su estatura encaja con la del españolito medio. Luego, si Feijóo es un enano, media España, también.

En segundo lugar, si el enanismo se refiere única y exclusivamente a su talla intelectual habría que revisar, en ese caso, la de sus oponentes en las últimas municipales: Touriño y Quintana. Ya se sabe, en el país de los ciegos, el tuerto es el rey. Luego sus oponentes serían… ¿microorganismos? Habría que preguntárselo a Beiras, que es el experto en pequeñas cosas.

Sea como fuere, convendría hacer un zoom sobre lo que el histórico dirigente nacionalista criticó de forma tan desacertada. Las “medidas de exterminio idiomático” a las que se refiere con tanta fiereza no son otras que el nuevo decreto que prepara la Xunta y que busca que cualquier alumno que se quiera dirigir a un profesor en cualquiera de los dos idiomas oficiales en Galicia pueda hacerlo "sin que eso suponga que el profesor no pueda continuar dando la clase en gallego si así está establecido", tal y como ha afirmado el propio Feijóo.

O sea, que lo que pretende el osado e insensato presidente gallego es una barbaridad tal como evitar que los niños que no dominan el gallego se puedan comunicar de alguna manera con sus profesores haciendo uso de su otro idioma: el castellano.

Pues va a tener razón Beiras a la hora de llamar, como hizo este domingo, a una “rebelión” que devuelva “la soberanía y la libertad”. Y añado yo que, de paso, volvamos a encender hogueras en cada plaza pública para quemar en ellas a todo el que piense diferente. Y… ¡vivan las caenas!

Eso sí, ya que tanto entiende el político de enanos, debería saber que en cualquier momento se pueden rebelar todos los hombres de corazón diminuto contra Gulliver y lo menos relevante ese día será si lo hacen en gallego o en castellano.

María Cano

Subdirectora de EL IMPARCIAL

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