Madoff. Ya en la cárcel.
martes 30 de junio de 2009, 01:29h
Parece que fue ayer cuando detuvieron a Madoff y ya está condenado. Igual, igual que en España donde, con un poco de suerte, a sus 71 años probablemente le hubiera llegado antes el juicio final que el juicio por la estafa. Bernard L. Madoff tiene el problema de vivir en EE.UU. porque desde ayer hasta que muera verá el paisaje codificado por los barrotes de la cárcel. Eso en España no le hubiera sucedido. Es que vivimos en un paraíso para ladrones.
En lo que se parecen España y EE.UU. es que allí tampoco nadie devuelve la pasta. Lo que te cazan cuando te detienen es todo lo que pierdes. Lo que escondes bajo cualquiera de las muchas fórmulas que la ingeniería financiera ha inventado se queda para el uso y disfrute en el futuro. Obviamente Bernard L. Madoff no tiene ninguno.
No hay nada más sofisticado que lo sencillo. Madoff, al ser detenido, explicó al FBI que su negocio era un “esquema Ponzi gigante” con el que estafó 50.000 millones de dólares, que se sepa, y consiguió 150 años de cárcel. Además, para generar confianza dijo en 1998, como recoge un video: “El inversor no debe preocuparse por el día a día de lo que sucede, debe vivir tranquilo. Soy yo quien se ocupa de la administración cotidiana”. Madoff tenía tanta fiabilidad en lo que decía como Zapatero cuando habla de la crisis y la fortaleza del sistema financiero español.
Que nadie caiga en el error de mirar con misericordia al personaje, por mucho que sus estafados hayan sido bancos, asociaciones, ricos y famosos. El estafador debe pagar su culpa y además debe perseguirse a los organismos reguladores y a la firma que auditaba las cuentas. Ahora, después de condenar al culpable, llega la hora de los otros juicios. Seguro que la SEC, organismo del que salió la criatura enjaulada, deberá aguantar unos cuantos procesos a cuenta de su posible responsabilidad. A mí lo que me gusta de EE.UU. es que cualquier perjudicado puede pleitear contra el organismo regulador sin que un escudo de protección política salga en su contra. Ahora, como preside Obama que nada tiene que ver con esta historia, se puede decir que lo bueno de los EE.UU. es que con el delincuente no hay miramientos. No tienen ese complejo que destila la “progresía” en España que siempre dicta leyes y está a favor del reo para su “reinserción”, siempre preocupados por los delincuentes. Que las penas no sean largas, que los permisos se consigan con celeridad y que el tercer grado sea el régimen normal de prisión. Luego pasa lo que pasa con violadores, ladrones y demás gentes que cada dos por tres saltan a los titulares por delinquir incluso con mayor dureza que la que les llevó a prisión. Y si no, convertimos en héroes de verano a chorizos como “el Dioni”.
Si Madoff supiera cómo funciona España se hubiera venido con su tocomocho hasta aquí. Hubiera podido disfrutar de los tiempos de la justicia española y de esa laxitud infinita a favor de los delincuentes. Quien sabe si Sabina no le hubiera compuesto ya una canción.
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Empresario y periodista
ROMÁN CENDOYA es empresario, periodista y colaborador como analista político en distintos medios de comunicación
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