La mayor parte de la historia de México en el siglo XX ha estado marcada por el Partido Revolucionario Institucional, PRI. Desde su creación en 1929, con el nombre de Partido Nacional Revolucionario, hasta el 2000 el país estuvo gobernado por este partido político, al que en cierta ocasión el escritor peruano Mario Vargas Llosa llamó “la dictadura perfecta”. La fundación del PNR por Plutarco Elías Calles pocos años después del fin de la Revolución Mexicana, tenía como objetivo reunir a las diversas fuerzas políticas, pequeños partidos y caudillos que habían sobrevivido a la revolución con la idea de encauzar las diferencias por la vía pacífica, y así evitar enfrentamientos violentos entre ellos. Ese mismo año de 1929 Pascual Ortiz Rubio fue presentado como candidato a la presidencia del PNR ganando las elecciones en medio de sospecha de fraude. Así comienza para muchos la imagen obscura del PRI. Desde entonces México ha sido gobernado por trece presidentes de dicho partido político.
La mayor parte de la historia de México en el siglo XX ha estado marcada por el
Partido Revolucionario Institucional, PRI. Desde su creación en 1929, con el nombre de Partido Nacional Revolucionario, hasta el 2000 el país estuvo gobernado por este partido político, al que en cierta ocasión el escritor peruano Mario
. La fundación del PNR por Plutarco Elías Calles pocos años después del fin de la Revolución Mexicana, tenía como objetivo reunir a las diversas fuerzas políticas, pequeños partidos y caudillos que habían sobrevivido a la revolución con la idea de encauzar las diferencias por la vía pacífica, y así evitar enfrentamientos violentos entre ellos. Ese mismo año de 1929 Pascual Ortiz Rubio fue presentado como candidato a la presidencia del PNR ganando las elecciones en medio de sospecha de fraude. Así comienza para muchos la imagen obscura del PRI. Desde entonces México ha sido gobernado por trece presidentes de dicho partido político.

El concepto fundador del partido parecía necesario en el momento. México había pasado por una larga guerra revolucionaria, así como enfrentamientos entre grupos rivales, asesinatos de caudillos y del presidente electo Álvaro Obregón, la guerra cristera resultado de leyes que limitaban la autonomía de la Iglesia Católica, y una gran división entre regiones. La forma en que el país podría progresar era creando instituciones fuertes y una organización que pudiera integrar las fuerzas políticas y los diferentes sectores de la sociedad; el nuevo partido PNR, después PRM (Partido de la Revolución Mexicana) y finalmente como se le conoce actualmente PRI era la respuesta. Como menciona Luís Aboites, el PNR era el esfuerzo por formar un estado fuerte y lograr la estabilización política del país.
El partido en su evolución pasó de estar
conformado por partidos y grupos regionales, a dividirse en cuatro sectores que abarcaban los ámbitos económicos y sociales del país: obrero, campesino, popular y militar. El cuarto sector desaparecería como integrante en 1946 al transformarse en el PRI. Esta forma de organización corporativa le permitió durante muchas décadas controlar todas las esferas y así mantener el poder, teniendo al presidente de la república como el líder de dicha organización y sobre el cual recaía la autoridad y la toma de decisiones. La manera de gobernar tenía más que ver con arreglos políticos cobijados bajo la imagen del presidente y el partido, que con una discusión y enfrentamientos por la vía democrática fuera de él. De hecho, durante varias décadas no hubo una oposición fuerte que hiciera frente al gran poder del Partido Revolucionario Institucional.
México gozó de cierta estabilidad social y económica durante varios años, pero las crisis económicas en las décadas de 1960, 1970 y especialmente de 1980, así como la falta de canales de expresión para grupos que se consideraban radicales, como los partidos comunistas en los 60’s
comenzaron a desgastar y fragmentar al PRI. En 1987, con una inflación cercana al 160%, comenzaron las campañas presidenciales de 1988. Del PRI surgió una división de militantes, como Cuauhtémoc Cárdenas, hijo del ex presidente Lázaro Cárdenas, y Porfirio Muñoz Ledo quienes, entre varios más, formarían parte del Frente Democrático Nacional, que a su vez parte de este frente se integraría con partidos de izquierda formando el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

En las elecciones de 1988 se pudo observar al PRI en los inicios de su crisis. El candidato priísta era Carlos Salinas de Gortari, por la coalición conformada por el Frente Democrático Nacional, el Partido Mexicano Socialista y el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana el candidato era Cárdenas, y por el Partido Acción Nacional, creado en 1939 e integrado por grupos de empresarios alejados del PRI, el candidato era Manuel Clouthier. En estas elecciones fue notoria la presencia de una oposición fuerte que por primera vez ponía en riesgo la permanencia del PRI en el poder. Los resultados de las elecciones fueron muy criticadas, especialmente por una supuesta “caída del sistema” en el conteo electrónico de los votos. Salinas de Gortari fue nombrado presidente, pero a partir de esa fecha comienza
el desplome de su partido. Así, en 1989 por primera vez el PRI pierde en elecciones el gobierno de un estado; Ernesto Rufo del PAN gana el estado fronterizo de Baja California.
La aparición en 1994 del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el asesinato del candidato priísta a la presidencia Luís Donaldo Colosio y meses después el de uno de los dirigentes del PRI, Francisco Ruiz Massieu, permitieron ver con mayor claridad la fragmentación y división del grupo gobernante. La hegemonía priísta se agotaba. En 1997 el PRI pierde el gobierno del Distrito Federal frente a Cuauhtémoc Cárdenas, y ese mismo año pierde por primera vez la mayoría en la Cámara de Diputados (Cámara Baja). Las elecciones presidenciales de 2000 se celebraron en un ambiente de corrupción institucional, tasas bajas de crecimiento y disminución del poder adquisitivo. El 2 de julio el Instituto Federal electoral anunció, ante la sorpresa de muchos, el triunfo del panista Vicente Fox como presidente.
Aquí acababan 71 años de gobiernos priístas.

En las elecciones presidenciales de 2006 el PRI no sólo no pudo recuperar la presidencia con la candidatura de Roberto Madrazo, sino que además quedó como la tercera fuerza política detrás del PAN y del PRD en la Cámara de Diputados, y como la segunda en el Senado. Las divisiones dentro del partido y las luchas entre grupos rivales del mismo PRI son un factor importante que explica esta derrota. Con la nueva dirigencia del partido en 2007 se buscaba subsanar las fracturas internas, y dar una nueva imagen más fortalecida y rejuvenecida. Los resultados de las elecciones legislativas y de gobierno de seis estados de la república parecen demostrar que la estrategia fue exitosa.
El PRI recupera la mayoría con un margen importante frente al PAN, de 37% y 28% respectivamente.
La gran victoria del PRI parece ser un indicio de lo que podría esperarse en las elecciones presidenciales de 2012. De seguir en este camino, el regreso del PRI no será solo en el Congreso y en algunos estados, sino que podría ocupar nuevamente la casa presidencial de Los Pinos. Eso hace recordar un cuento de Monterroso:
“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí".