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Visiones en conflicto

Enrique Aguilar
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enrique_aguilarucaeduar/15/15/19/23
miércoles 22 de julio de 2009, 19:39h
Más allá de su respectiva originalidad, y dejando a un lado los casos que pudieran decirse “fronterizos”, siempre es posible agrupar a una serie de autores bajo una categoría genérica que les sirva de denominador común.

En el campo de las ciencias sociales, una de esas categorías reviste para mí especial interés. Me refiero a la que Thomas Sowell propuso en su obra A Conflict of Visions. Ideological Origins of Political Struggles (2002), al distinguir lo que llama constrained visions (visiones o perspectivas restringidas) de las unconstrained visions (visiones o perspectivas no restringidas).

Para Sowell, una visión es el fundamento pre-analítico sobre el cual una teoría descansa, our sense of how the world Works; un mapa, cabe también afirmar, que nos permite orientarnos en la realidad. Dentro de la perspectiva restringida Sowell ubica, entre otros, a Adam Smith, Burke, Madison, Malthus y, más acá, a Friedrich Hayek. Dentro de la perspectiva no restringida menciona a William Godwin, Voltaire, Paine, Condorcet, Owen y, contemporáneamente, a Ronald Dworkin. El proceso de independencia y organización constitucional norteamericano se inscribiría en la primera perspectiva. La revolución francesa, en cambio, en la segunda.

Son muchas las diferencias que median entre ambas. Señalaré tan sólo dos o tres. En la perspectiva restringida, todo intento de transformar radicalmente al hombre resulta baldío. Precisamente, puesto que no somos ángeles, las instituciones se vuelven necesarias. La prudencia juega aquí un rol capital: el de circunscribir el lugar de los principios. Por eso, quien participa de esta visión considera que lo óptimo es enemigo de lo bueno. No se aferra ciegamente a lo establecido y, al tiempo que prefiere las innovaciones graduales, desconfía de la racionalidad abstracta.

En la perspectiva no restringida, por su parte, el bien debe ser buscado en sí mismo, con independencia de cualquier beneficio inmediato. La razón no conoce de límites y los ideales pueden más que sus condiciones de realización. Además, como el hombre es esencialmente perfectible, reformando las costumbres y eliminando los prejuicios su reencuentro con la naturaleza se hace posible, lo mismo que su reconciliación con la humanidad. Quien sostiene esta visión ama la simetría, desprecia la tradición y pretende que la organización social se ajuste a las reglas de la lógica. “Donde Burke veía belleza, Bentham veía fealdad”. Al estampar esta frase en un estupendo ensayo sobre el fundador del utilitarismo, Timothy Fuller condensó anticipadamente, en una ceñida fórmula, el conflicto de visiones de Sowell.

Creo que esta clasificación es aplicable aun a ámbitos no relacionados directamente con los trances políticos. Quizá en el fondo venga a reflejar dos actitudes distintas frente al mundo y la vida. Sin embargo, es en política donde se dejan ver sus consecuencias más evidentes y, eventualmente, nocivas. Porque, ¿qué puede esperarse de una decisión política que subordine los hechos existentes a los dictados del utopismo? No pocos testimonios al respecto nos ofrecen la historia y nuestro presente.

Enrique Aguilar

Politólogo

ENRIQUE AGUILAR es director del Instituto de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica Argentina

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