Situado a unas 29 millas al Este de Melilla, el archipiélago de Chafarinas, constituido por tres pequeñas islas: "Congreso", "Rey" e "Isabel II", no sólo es un enclave estratégico español del Mediterráneo, sino que es además un auténtico paraíso natural, prácticamente desconocido.

Decenas de especies en peligro de extinción, tales como el
águila pescadora, la
Patella ferruginea o las
gaviotas de Audoin encuentran un refugio natural en este espacio que, actualmente, sólo está habitado por biólogos y militares.
Están presentes en
Chafarinas 9 de los 11 invertebrados marinos catalogados en peligro de extinción en España, al tiempo que hay una importante colonia de aves, reptiles y otras especies muy interesantes desde el punto de vista natural, un amplio abanico de biodiversidad que encuentra un hueco en apenas 52 hectáreas.
El estatus de Chafarinas es singular, ya que varios organismos confluyen allí, entre ellos el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino (MARM), que se encarga de fomentar y promover la investigación, y el Ministerio de Defensa, debido a la importancia geoestratégica del archipiélago.
Los estudios que se realizan en Chafarinas se centran en la recopilación de datos para su posterior tratamiento y análisis, además de servir de soporte logístico para instituciones o universidades con afán investigador en materia medioambiental, tal y como explica el
investigador de Parques Nacionales en Chafarinas, Gonzalo Martínez.
Los seguimientos, que se llevan a cabo de forma permanente, tienen un carácter cíclico, ya que cada estación cuenta con la estancia de diversas especies protegidas o con poblaciones muy reducidas en todo el mundo.
La
estación biológica se creó para conocer el estado de conservación y detectar cambios en la distribución y en el crecimiento de las poblaciones, así como en el desarrollo de los procesos ecológicos, y para promover la investigación en diferentes campos de trabajo.
Los motivos por los que varias especies de vertebrados e invertebrados en peligro de extinción residen en las islas se debe a que se ven obligados a abandonar sus hábitats a causa de la sobreexplotación de las costas en el mar Mediterráneo.
En este aspecto, Martínez ha aclarado que la ayuda directa sobre las especies "no tiene sentido" y no es efectiva a largo plazo, por lo que la única alternativa para mejorar las condiciones naturales de éstas reside en el estancamiento o retroceso de las actuaciones invasivas.
Entre los logros que se han conseguido con esta estrategia de conservación, destaca que se han descubierto nuevas especies, como la Patella ferruginea, y se ha conseguido la reproducción del águila pescadora durante dos años consecutivos.
Además, y con motivo de la época estival en la que se organizan campos de trabajo de carácter medioambiental, el personal de Parques Nacionales se encarga de la supervisión y revisión de las actividades que se realizan en la zona.
Los jóvenes que participan en esta iniciativa profundizan en sus conocimientos medioambientales, al tiempo que contribuyen al mantenimiento de uno de los espacios más ricos y diversos, tres pequeñas islas españolas, morada de muchas especies.