ENTREVISTA
Ángel Pérez: "La gente llega a la conclusión de que en política es todo mentira"
viernes 22 de febrero de 2008, 15:03h
- ¿Cuál es su papel y cuál es el de su grupo dentro del Ayuntamiento de Madrid?
Es un papel relativamente incómodo. Somos un grupo minoritario, tenemos cinco concejales, pero creemos que tenemos importancia por dos razones, por lo que hacemos y por lo que nos permitimos hacer. Jugamos también un cierto papel de voz crítica y de conciencia. Buscamos ser una izquierda diferente a la del Partido Socialista y no somos un partido de Gobierno como pueden ser el bloque socialista y el Partido Popular. Nos guiamos más por nuestro estado de la razón y no por el del Estado. Somos una izquierda más crítica, con aire transformador que quiere ir a la raíz de los problemas. Hay dos tipos de problemas, uno es evidente que la izquierda y la derecha no son la misma cosa, no da igual el PP que el PSOE, ya que no somos equidistantes, pero hay otro tipo que nunca se resuelven que son los problemas radicales, la raíz de las cosas que hay es donde entramos nosotros, por eso hablamos de una fuerza transformadora como el problema de la vivienda en una ciudad como Madrid.
-¿Cuáles son esos problemas por los que ustedes van a luchar y que no van a cambiar si gobierna el PP o el PSOE?
Uno de ellos es la concepción sobre el empleo. Aznar acabó la legislatura y dijo he creado cuatro millones de empleos y Zapatero dice que creó tres millones. Nosotros decimos que es mentira lo uno y lo otro. Para nosotros empleo es una actividad regular, predecible y en cierto modo previsible que permite que una familia o una persona tenga una vida económica de una cierta autonomía por lo menos a medio plazo. Para nosotros empleo no es simplemente ocupación de subsistencia. Una cosa es estar ocupado y a uno le den 600 o 700 a final de mes que le sirve para subsistir. Otra cosa es tener un trabajo más o menos estable que a cambio de eso le den un salario que le permita planificar económicamente la vida y le dé así cierta estabilidad.
El problema de la vivienda. La vivienda sirve como elemento de mercantilización o de financiación incluso de obras políticas, esto lo estamos viendo en Madrid. Si por ejemplo el Ministerio del Interior y el de Justicia lo que quieren son más instituciones penitenciarias, pues no ve los suelos de Carabanchel como un suelo que hay que aprovechar para generar vivienda para la gente, sino como un elemento de inversión y por ello construye vivienda libre.
Medio ambiente. Hay problemas que se pueden abordar yendo a la raíz para cambiarla la propia raíz del modelo productivo y hay problemas que se pueden ir gestionando con más o menos talante pero el problema sigue siendo el mismo. Generan carreteras que es el medio de transporte del medio privado y del consumo de gasolina, un combustible que se va a agotar. La política tal y como se entiende ahora, es decir mercantilizada, no es una forma de ir a la raíz.
-¿Qué le parecen las propuestas de Rajoy y Zapatero?
La gente llega a la conclusión de que en política es todo mentira. Luego los políticos protestamos, es que la gente no cree en la política. La gente tiene razón, esto parece un conjunto de charlatanes. Cómo puede decir el PP que se van a plantar 500 millones de árboles si eso son 300 mil árboles diarios durante cuatro años. Es normal que la gente piense que esto es un concurso de charlatanes. Prometen millones de empleos, pero hablamos de empleos estables con un sueldo equiparable al de los países europeos con los que nos comparamos, es decir, una media de 1.200 euros.
-Usted ha estado en la política autonómica, local y nacional ¿Cuál de ellas prefiere?
La local sin lugar a duda, pero no porque esté en ella ahora. Desde el punto de vista personal y político. Me gusta porque es la realidad más cercana, es también la realidad más sufrida, porque los ayuntamientos son la estructura del Estado que tiene menos recursos, es la que asume más deuda porque asume competencias que al fin y al cabo no tiene transferidas. Pero al mismo tiempo es la política que permite hablar con cualquier persona en la calle de cualquier cosa. Además, los problemas no están en las instituciones. No quiero que suene a titular, pero los plenos del ayuntamiento tocan de todo menos lo que está luego en la realidad. Basta con salir a la calle y cualquier ciudadano te puede contar diez problemas que le afectan y son diez problemas reales que afectan a mucha gente, sobre todo en una ciudad como Madrid, con una vida económica, social y cultural muy amplia.
-La local es una política más práctica
Se ven más las cosas, cuando se pone una farola se pone una farola y se ve. Sin embargo cuando en el Congreso se aprueba un anteproyecto que tiene que ver con la cotización de la Bolsa, uno piensa, había gente que se dedica a esto.
-¿Qué ambiente se respira en los plenos?
En general es bueno. Lo que pasa es que el Ayuntamiento no es una institución ajena al resto de las instituciones y a la vida de los partidos políticos. Entonces cuando se tensa la vida política pues también se tensa en el Consistorio. Pero Madrid es un Ayuntamiento donde se han guardado siempre ciertas formas. Creo que hay cierta tradición política en Madrid y también influye que muchos dirigentes de los tres partidos llevamos muchos años, nos conocemos y sabemos que no todos somos ni tan buenos ni tan malos. Los debates políticos son rigurosos, cada uno defiende sus ideas, pero se defienden dentro de un clima de corrección.
-¿Cuál es su relación con el alcalde?
Es una relación básicamente institucional. No tenemos tiempo nuestro que nos dediquemos a tocar el piano, el alcalde toca el piano, y yo a tocar la guitarra. Nos vemos en los plenos, en los actos institucionales. Tenemos una buena relación de muchos años, porque nos conocemos desde el año 1994, con la precampaña de las municipales. Luego hay una relación de respeto, es decir, yo no comparto la concepción del Estado liberal del alcalde. No soy de derechas ni mucho menos, soy de CC OO, del PCE, de IU, del Atlético de Madrid... tengo todos los pronunciamientos favorables en ese sentido. No comparto, pero no dejo de reconocer que dentro de los liberales, Alberto Ruiz-Gallardón tiene una cierta habilidad para hacerlo de manera diferente. Creo que Gallardón no es la derecha reaccionaria, es un liberal del siglo XXI.
-De cada proyecto del alcalde no le rebatís todo
Al alcalde le gustaría que le discutiésemos los grandes proyectos. Yo discrepo más con el alcalde en lo que no hace que con lo que hace. Cuando las cosas son necesarias para la ciudad, como el Eje Prado-Recoletos, yo estoy de acuerdo. El problema es que todo tiene un coste de oportunidad y quien es capaz de endeudarse con 3.000 millones para hacer estos proyectos deben ser capaz de endeudarse en 600 millones de euros para que haya escuelas infantiles en los barrios, para que haya residencias de mayores en los distritos, y que no signifique exiliar al mayor a los confines de la Comunidad de Madrid. Esto es lo que no hace el alcalde y ahí es donde nosotros tenemos el núcleo fundamental de la pelea con el PP en una concepción de ciudad. No es una ciudad para la gente, es una ciudad concebida para el prestigio del alcalde.
-¿Cómo definiría su estilo como político?
Absolutamente heterodoxo. Entre otras cosas porque la política tal y como se entiende me aburre, a mi me gusta mucho más la vida. Creo que si la política se hiciera con mayúsculas sería un debate de ideas. La política en este país es abono de mediocridad, la política del vale todo. Si llueve no es culpa del alcalde, y si escampa tampoco. Si nosotros hubiéramos estado ahora en el Gobierno hubiera saltado el caso Guateque, pues posiblemente sí. La cuestión es qué respuesta vamos a dar a esto: la privatización, pues en eso estaremos en desacuerdo.
-En su conferencia Gallardón destacó el humor en la política ¿es necesario?
Para uno mismo sí. Porque si no te tomas con humor la realidad sería mucho sufrir. El género humano tenemos en el cerebro una válvula que nos dice hasta aquí, sino no podríamos vivir con la memoria histórica de la humanidad. Una Historia de guerras, de violencia, de interese... La vida política es tensa, de contradicción no sólo con el adversario exterior sino también internamente dentro de cada partido, para ello hay que usar humor para uno mismo y para conseguir el contraste.
-La política española es demasiado bipartidista y ustedes se ven afectados por ello
Sí, además yo creo que hay un interés común de los dos grandes partidos de que cada vez sea más bipartidista. Esto plantea una reflexión de fondo, aparte de los partidos de carácter estatal hay partidos nacionalistas. En el bipartidismo, el problema es que si la tercera fuerza que corrige es una fuerza nacionalista o estatal y eso es muy importante para el Estado.