¿Quién diseña la política económica del Gobierno?
miércoles 09 de septiembre de 2009, 01:54h
El ministro de Fomento y eterno estudiante de Derecho, José Blanco, hacía gala este verano de sus magnos conocimientos de economía anunciando una posible subida de impuestos para las rentas más altas. La fecha a partir de la cual se tenía derecho a prescribir el subsidio extraordinario de 420 euros también fue motivo de confusión entre el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, y la vicepresidenta económica, Elena Salgado. Precisamente fue la señora Salgado quien reconvino en más de una ocasión a su antecesor en el cargo, Pedro Solbes. Hace pocos días, José Luis Rodríguez Zapatero anunciaba un incremento de tributos “moderado y temporal”. Sin concretar, claro, cuantía y tramos. Y ayer mismo, la vicepresidenta De la Vega se dirigía a los miembros de su grupo político en el Senado para manifestar sus impresiones sobre el nuevo modelo de tributación.
Demasiadas voces, y todas desacompasadas. La política económica de Solbes tuvo luces y sombras. Más de éstas últimas en las postrimerías de su etapa al frente de Economía, toda vez que las directrices le venían impuestas por la llamada oficina económica de Moncloa; en realidad, más política que económica. Ese fue uno de los motivos de su marcha, así como la del resto de su equipo. Algo parecido sucedió con el anterior ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, a la sazón una de las cabezas mejor amuebladas de los gabinetes del señor Zapatero y que debió de tirar la toalla al percatarse que haría falta mucho más de “dos tardes” para explicarle a su jefe qué era eso de la economía. Y no por falta de luces. El Presidente no es quizá persona ni muy culta ni muy formada, pero es hombre listo y rápido, muy capaz de entender los fundamentos de nuestra economía. El problema es que las únicas cifras que le interesan son las de los sondeos.
En el debate parlamentario de hoy, será el señor Zapatero quien lleve la voz cantante. Así, una voz más se incorporará al coro de despropósitos en que se ha convertido la errática e improvisada política económica del Gobierno. En Moncloa no saben a lo que juegan. Otros ministros de Economía y Hacienda (Solchaga, el primer Solbes, Rato o Montoro) tuvieron una gestión cuya valoración será diferente en función de quien la haga, pero al menos todos tuvieron algo en común: eran serios y de su negociado se encargaban ellos, que no medio mundo. ¿Para cuándo una política económica sin contradicciones y que garantice soluciones ante la crisis? Desde luego, no parece que la solución esté cerca.